Más mentiras sobre los autos usados

25 octubre, 2010

Los talleres que reparan y reacondicionan vehículos usados tendrán que garantizar el funcionamiento óptimo de estas unidades por un período de seis meses o por cada 10.000 kilómetros, para que estas puedan circular libremente en el país, ha anunciado el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), con la finalidad de “eliminar las irregularidades en la importación de vehículos y piezas usadas”. ¿Tendrá sentido una medida como ésta? ¿No estamos acaso duplicando controles dado que existe ya la figura de la revisión técnica?

Ya expresé en algún momento en el blog mis dudas acerca de que la prohibición de importar autos usados (con una antiguedad mayor a los cinco años) sea socialmente beneficiosa. Las misma dudas me surgen con este nuevo control que se quiere instaurar (garantía obligatoria), que entendemos se aplicaría a cualquier auto usado.

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En primer lugar, me resulta difícil creer que la garantía (que implica un costo que será trasladado al usuario) resulte necesaria en la medida que existe ya un control por parte del Estado para los automóviles: la revisión técnica. ¿No se está, entonces, duplicando controles?

En segundo lugar. ¿Por qué se obliga al comprador a tomar una garantía? ¿Por qué no es posible que el consumidor compre su auto sin esta garantía especial y acceda a un mejor precio? ¿No existen acaso ya garantías legales que respaldan al consumidor al comprar productos usados? Miente en ese sentido el Ministro de Transportes y Comunicaciones cuando señala que “se va a facultar a la Comisión de Protección al Consumidor de Indecopi a tramitar las denuncias que formulen los consumidores sobre este tema”. ¿Se va a facultar? ¿Qué acaso no tiene competencia ahora? A repasar su Ley de Protección al Consumidor, señor Ministro.

Pero, ¿cuál es la justificación que se esgrime para imponer esta garantía obligatoria a todos los autos usados? Pues la misma que se utiliza para prohibir la importación de autos usados de más de cinco años de antigüedad. Bueno, en realidad son dos los principales argumentos que se esgrime:

1) Los autos usados son la principal causa de los accidentes: Falso. Como ha demostrado Oscar Súmar en un post sobre el tema en el blog El Cristal Roto, las estadísticas utilizadas para argumentar la existencia de una supuesta relación de causalidad entre los accidentes de tránsito y los autos usados, mayores de 10 años son totalmente tendenciosas.

Se cita, por ejemplo al estudio Casos de Accidentes Fatales en Lima Metropolitana: Causas y Alternativas de Solución en el cual se señala que:

  1. De los vehículos de transporte público de pasajeros involucrados en accidentes de tránsito, el 79% registran una antigüedad mayor a 10 años.
  2. Tratándose de vehículos privados, el 62% registra una antigüedad mayor de 10 años.
  3. Tratándose de vehículos de transporte de carga, el 79% registra una antigüedad mayor a 10 años.

Pero, ¿qué pasa si el 70% de los automóviles de nuestro parque automotor tienen una antigüedad mayor a 10 años (lo cual no me sorprendería, el promedio de hecho es de 17 años según el informe mencionado)? No debería sorprendernos entonces que el 79% de los que participan en accidentes de tránsitos pertenezcan a este grupo. Por otro lado, la estadística disponible en relación a las causas de los accidentes nos muestra que las “fallas mecánicas” nunca han representado más del 3% de las causas de accidentes; frente al “exceso de velocidad” o “imprudencia del conductor”, que han bordeado el 30% en el mismo periodo.

2) Los autos usados contaminan más que los autos nuevos: parcialmente cierto. Es cierto que un auto usado contamina más que un auto nuevo, asumiendo que utilizan el mismo combustible. ¿Por qué no se prohíbe entonces el diesel? ¿Acaso no contamina más que la gasolina? En cualquier caso, ¿la revisión técnica no contempla acaso controles de emisión? Si un auto excede los niveles máximos de emisión, pues sencillamente que se le retire de circulación.

Tener menos autos usados para disminuir la contaminación es una buena idea para muchos. El tema es que, incluso si aceptamos que se trata de una buena idea, no sé si podamos asumir el costo. Los autos usados, creo que es difícil negarlo, constituyen una fuente de trabajo para una gran cantidad de transportistas que no podrían pagar por autos nuevos, además de beneficiar a los usuarios de taxis y buses con menores precios. Sería bueno, claro, ver por nuestras calles grandes, seguros y elegantes Mercedes Benz haciendo taxi, tal como uno puede ver afuera del aeropuerto de Ámsterdam o en el centro de Madrid. Pero esa es una de las principales razones (otra sería la escasez producida por las barreras legales de ingreso al mercado) por las que uno puede pagar hasta 40 euros en dichas ciudades por un taxi que en Lima nos costaría 10 soles (¡aproximadamente 16 veces!).

Post data: Algo que debemos tomar en cuenta sobre el tema de los autos usados, es el hecho de que, cada vez que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones declara algo sobre el particular a los medios, se recoge acto seguido la opinión favorable del gremio de importadores de autos nuevos. En la noticia arriba linkeada se cita las declaraciones del vicepresidente de la Asociación Automotriz del Perú (AAP): “Alguien tiene que asegurar la buena operación de las unidades usadas y de sus piezas y partes. Hoy este mercado opera en la informalidad y el vendedor no se hace responsable de nada, por lo que felicito esta iniciativa del MTC”. ¿Realmente hablamos de informalidad (incumplimiento de normas y/o formalidades legales) o simplemente de un mercado de menores calidades y precios? Si bien la opinión del citado gremio no resulta inválida por el mero hecho de tener un interés directo en el tema (los autos usados son en cierta medida un sustituto de los autos nuevos), y el totalmente válido que se pronuncien sobre el tema, hay que tener en cuenta que se trata de una opinión “de parte”.

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