Más mentiras sobre los autos usados

Los talleres que reparan y reacondicionan vehículos usados tendrán que garantizar el funcionamiento óptimo de estas unidades por un período de seis meses o por cada 10.000 kilómetros, para que estas puedan circular libremente en el país, ha anunciado el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), con la finalidad de “eliminar las irregularidades en la importación de vehículos y piezas usadas”. ¿Tendrá sentido una medida como ésta? ¿No estamos acaso duplicando controles dado que existe ya la figura de la revisión técnica?

Ya expresé en algún momento en el blog mis dudas acerca de que la prohibición de importar autos usados (con una antiguedad mayor a los cinco años) sea socialmente beneficiosa. Las misma dudas me surgen con este nuevo control que se quiere instaurar (garantía obligatoria), que entendemos se aplicaría a cualquier auto usado.

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En primer lugar, me resulta difícil creer que la garantía (que implica un costo que será trasladado al usuario) resulte necesaria en la medida que existe ya un control por parte del Estado para los automóviles: la revisión técnica. ¿No se está, entonces, duplicando controles?

En segundo lugar. ¿Por qué se obliga al comprador a tomar una garantía? ¿Por qué no es posible que el consumidor compre su auto sin esta garantía especial y acceda a un mejor precio? ¿No existen acaso ya garantías legales que respaldan al consumidor al comprar productos usados? Miente en ese sentido el Ministro de Transportes y Comunicaciones cuando señala que “se va a facultar a la Comisión de Protección al Consumidor de Indecopi a tramitar las denuncias que formulen los consumidores sobre este tema”. ¿Se va a facultar? ¿Qué acaso no tiene competencia ahora? A repasar su Ley de Protección al Consumidor, señor Ministro.

Pero, ¿cuál es la justificación que se esgrime para imponer esta garantía obligatoria a todos los autos usados? Pues la misma que se utiliza para prohibir la importación de autos usados de más de cinco años de antigüedad. Bueno, en realidad son dos los principales argumentos que se esgrime:

1) Los autos usados son la principal causa de los accidentes: Falso. Como ha demostrado Oscar Súmar en un post sobre el tema en el blog El Cristal Roto, las estadísticas utilizadas para argumentar la existencia de una supuesta relación de causalidad entre los accidentes de tránsito y los autos usados, mayores de 10 años son totalmente tendenciosas.

Se cita, por ejemplo al estudio Casos de Accidentes Fatales en Lima Metropolitana: Causas y Alternativas de Solución en el cual se señala que:

  1. De los vehículos de transporte público de pasajeros involucrados en accidentes de tránsito, el 79% registran una antigüedad mayor a 10 años.
  2. Tratándose de vehículos privados, el 62% registra una antigüedad mayor de 10 años.
  3. Tratándose de vehículos de transporte de carga, el 79% registra una antigüedad mayor a 10 años.

Pero, ¿qué pasa si el 70% de los automóviles de nuestro parque automotor tienen una antigüedad mayor a 10 años (lo cual no me sorprendería, el promedio de hecho es de 17 años según el informe mencionado)? No debería sorprendernos entonces que el 79% de los que participan en accidentes de tránsitos pertenezcan a este grupo. Por otro lado, la estadística disponible en relación a las causas de los accidentes nos muestra que las “fallas mecánicas” nunca han representado más del 3% de las causas de accidentes; frente al “exceso de velocidad” o “imprudencia del conductor”, que han bordeado el 30% en el mismo periodo.

2) Los autos usados contaminan más que los autos nuevos: parcialmente cierto. Es cierto que un auto usado contamina más que un auto nuevo, asumiendo que utilizan el mismo combustible. ¿Por qué no se prohíbe entonces el diesel? ¿Acaso no contamina más que la gasolina? En cualquier caso, ¿la revisión técnica no contempla acaso controles de emisión? Si un auto excede los niveles máximos de emisión, pues sencillamente que se le retire de circulación.

Tener menos autos usados para disminuir la contaminación es una buena idea para muchos. El tema es que, incluso si aceptamos que se trata de una buena idea, no sé si podamos asumir el costo. Los autos usados, creo que es difícil negarlo, constituyen una fuente de trabajo para una gran cantidad de transportistas que no podrían pagar por autos nuevos, además de beneficiar a los usuarios de taxis y buses con menores precios. Sería bueno, claro, ver por nuestras calles grandes, seguros y elegantes Mercedes Benz haciendo taxi, tal como uno puede ver afuera del aeropuerto de Ámsterdam o en el centro de Madrid. Pero esa es una de las principales razones (otra sería la escasez producida por las barreras legales de ingreso al mercado) por las que uno puede pagar hasta 40 euros en dichas ciudades por un taxi que en Lima nos costaría 10 soles (¡aproximadamente 16 veces!).

Post data: Algo que debemos tomar en cuenta sobre el tema de los autos usados, es el hecho de que, cada vez que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones declara algo sobre el particular a los medios, se recoge acto seguido la opinión favorable del gremio de importadores de autos nuevos. En la noticia arriba linkeada se cita las declaraciones del vicepresidente de la Asociación Automotriz del Perú (AAP): “Alguien tiene que asegurar la buena operación de las unidades usadas y de sus piezas y partes. Hoy este mercado opera en la informalidad y el vendedor no se hace responsable de nada, por lo que felicito esta iniciativa del MTC”. ¿Realmente hablamos de informalidad (incumplimiento de normas y/o formalidades legales) o simplemente de un mercado de menores calidades y precios? Si bien la opinión del citado gremio no resulta inválida por el mero hecho de tener un interés directo en el tema (los autos usados son en cierta medida un sustituto de los autos nuevos), y el totalmente válido que se pronuncien sobre el tema, hay que tener en cuenta que se trata de una opinión “de parte”.

3 respuestas a Más mentiras sobre los autos usados

  1. […] se han puesto de relieve muchos de los pros y contras de la importación. Podemos recordar algunos: los vehículos de mayor antigüedad […]

  2. enrique dice:

    Comentarios:

    1:- El hecho que no sean la mayor causa no significa que no contribuyan en cierta medida a ello.
    2.- los autos viejos contaminan más que los nuevos porque la tecnología de sus motores hace que consuman más gasolina y tienen mayores emisiones de gases que los nuevos. El autor del post se equivoca cuando menciona que el diesel y sus motores son más más sucios que la gasolina. En Europa es más popular y el Estado fomenta el uso del diesel justamente por eso. Por otro lado, el autor del supone que en el Perú los que los que ofrecen revisiones técnicas no son corruptos y no aceptan coimas para pasar un auto que contamina.

    El post critica la medida de regular el parque automotriz diciendo que se crea empleo (en realidad subempleo!) y que se puede ir en taxi barato que en Europa (Cuantos pueden viajar a europa en el Perú?). Este post ignora variables de un análisis costo beneficio económicos más serios y amplios como:

    Contribuir al sub-empleo de taxista y combista que nunca contribuirán tributariamente y quien si consumen bienes y servicios públicos no es un aporte al desarrollo del país. Las externalidades causadas por la sobreoferta y mala calidad (impacto) de sus servicio son mayores a la generación ingresos por sub-empleo.

    Perder millones de dólares en horas hombre diariamente en la ciudad porque millones de peruanos se pasan horas innecesariamente en medio de un tráfico abominable es nefasto para la economía.

    Empeora la salud física y psicológica de los ciudadanos por la contaminación ambiental sin mencionar el efecto sobre la fauna y flora. Ello aumenta el costo de salud del país.

    Lo del taxi barato es absolutamente irrelevante para la gran mayoría de la población del país.

    Al final, el post da la impresión de que la comuna de Madrid, Paris, Estocolmo y Tokio deberían hacer un field trip a Lima para llevarse nuestros “lessons learned” e introducir nuestro fantástico sistema de transporte en sus feas ciudades.

    Falta rigor en este post. No se puede estar en contra de esta medida solo porque significa regular.

    • Estimado Enrique,

      Gracias por el comentario. En realidad la antiguedad de los autos no sólo no es el factor principal, es un factor casi irrelevante (3%) para las estadísticas de accidentes en el Perú.

      Ojo, no estamos en contra de la prohibición “sólo porque significa regular”. La prohibición es la forma más grave de regulación. Entiendo que los autos usados (como reconozco en el post) pueden contaminar más que los nuevos, pero la prohibición es una medida muy extrema, cuando pueden ser suficientes otras como las revisiones técnicas (es cierto que puede haber corrupción, pero si están bien implementadas esto puede minimizarse). Habría que ver además cuál es la real diferencia entre la contaminación que produce un auto usado (asumiendo que está en condiciones) y uno nuevo.

      Se tienen que tomar en cuenta, además, los costos en términos de autos más caros y de transporte más caro. No estoy diciendo que Lima sea mejor que algunas capitales del primer mundo. El punto ahí es explicar el alto costo de la regulación.

      Finalmente, no sé en qué te basas para afirmar que el de taxista es un “sub-empleo”. Yo creo que hacer taxi o combi es un empleo (o una forma de hacer empresa) digna y que en la práctica sirvió para absorber a una gran cantidad de gente que salió (era necesario) del Estado. Claro, sé que algo anda mal si los abogados o ingenieros andan taxeando… pero en un contexto dado esas actividades fueron la única salida. Estoy de acuerdo en que producen externalidades, pero ahi la falla es con otras leyes y reglamentos que no se cumplen (licencia de rutas, reglamentos de tránsito, seguros, enforcement de las imdenmnizaciones). Esas externalidades pueden ser internalizadas sin llegar al extremo de la prohibición.

      Finalmente, no creo que al post le falte rigor. Puedes no estar de acuerdo pero ese es otro tema. Obviamente el formato de blog (y el tiempo) nos impiden hacer comentarios más elaborados, con citas y cifras o estudios más profundos. Pero no me queda duda, aun así, que prohibir los autos usados es una medida desproporcionada y perjudicial.

      Saludos,

      Mario

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