Por qué el “código de consumo” no hará la diferencia

El pasado jueves 12 de agosto, el Pleno del Congreso aprobó por unanimidad el denominado “Código de Protección y Defensa del Consumidor”. Diversos políticos, partícipes de su redacción y promulgación, han salido a alabar la norma con frases altisonantes del tipo “es una norma en beneficio de todos los peruanos” o “mejorará la competitividad del país” (¡!). El Presidente de ASPEC habla de “un nuevo amanecer para el consumidor”. También puede apreciarse en la prensa escrita titulares como “Bancos ya no abusarán”, “Empresas ahora deberán informar a los consumidores” o  “empresas tendrán que cumplir ofertas que publican” (como si antes no hubieran estado obligadas a hacerlo).

 

Cuando hay competencia, el consumidor puede decidir por sí mismo.

 

Yo la verdad, no soy tan optimista con este nuevo “código”. Todo lo contrario, creo que no representará ningún beneficio significativo para los consumidores e incluso, en algunos aspectos, podría perjudicarlos. En las líneas siguientes detallo algunas de las razones:

1. Una nueva norma de protección al consumidor no era necesaria

Como ya he comentado respecto del proyecto de Ley que dio origen a la norma comentada, muchas de las “novedades” introducidas por el Código resultan redundantes teniendo en cuenta que existen ya diversas normas, básicamente recogidas en el Texto Único Ordenado de la Ley del Sistema de Protección al Consumidor (en adelante, el “TUO de la Ley de Protección al Consumidor”) y diversos precedentes administrativos que regulaban los mismos temas o que, en todo caso, bien aplicadas podrían cubrir sin ningún problema los mismos supuestos de hecho.

Las normas contenidas en el TUO de la Ley de Protección al Consumidor, bien interpretadas y aplicadas, resultaban lo suficientemente amplias como para proteger al consumidor ante la gran cantidad de situaciones en las que podría verse desprotegido en función a su situación de información asimétrica (normalmente, tiene menos información que el proveedor) en las relaciones de consumo. El TUO de la Ley de Protección al Consumidor ya consagraba el deber de información, el deber de idoneidad, la obligación de adoptar medidas de seguridad en casos de productos riesgosos, las garantías que aplican en caso de productos defectuosos, entre otras obligaciones de los proveedores, así como las sanciones aplicables en caso de incumplimiento.

Pese a ello, lo que se ha pretendido con el nuevo código es abarcar todos los posibles casos de “abuso” u ocultamiento de información. Pero ello resulta innecesario si una norma general y simple establece los deberes de informar (completa, veraz y oportunamente) y de idoneidad (que la calidad recibida por el consumidor corresponda a la informada o la que razonablemente se pueda esperar).

2. El “código” no ataca las deficiencias del sistema de protección al consumidor que era necesario atacar

Cuando digo que una nueva norma de protección al consumidor no era necesaria no pretendo afirmar, por cierto, que el sistema de protección al consumidor sea perfecto. Definitivamente son necesarias algunas reformas en el ámbito institucional –mayores recursos, mejores herramientas, más oficinas, más capacitación– a efectos de ampliar y descentralizar la presencia del INDECOPI a efectos de hacer más efectiva su labor (que, más allá de algunas opiniones con las que discrepo, en términos generales resulta correcta). Más aun, con la creación del “Consejo Nacional de Protección al Consumidor” se corre el riesgo de que se debilite la posición del INDECOPI y de que politice el sistema de protección al consumidor (y ya sabemos lo que eso conlleva: decisiones demagógicas sin un adecuado sustento técnico).

3. El código parte de falsas premisas

Pese a lo expuesto, hay quienes reclaman “más protección para el consumidor”. Quienes asumen dicha posición lo hacen luego de comprobar que existen en el mercado ciertas condiciones de comercialización que consideran “abusivas” o “irrazonables”. Lo cuestionable de tal punto de vista, sin embargo, es que se parte de la premisa de que las empresas que transan sus productos y servicios en el mercado –poderosas, sofisticadas y solventes– pueden imponer sus condiciones de comercialización a los consumidores, que a su vez presuponen débiles, ignorantes, pobres e incapaces de ser diligentes.

Esta premisa, sin embargo, resulta equivocada en la gran mayoría de los mercados, en los que puede encontrarse condiciones razonablemente competitivas.  En ese contexto, si un productor o vendedor ofrece condiciones poco atractivas a los consumidores, otro competidor en busca de clientes debería ofrecer términos más atractivos. Eso sin contar la posibilidad de que nuevos agentes entren al mercado atraídos por la posibilidad de obtener ganancias.

El código, por lo demás, pareciera estar redactado asumiendo que todas las empresas pueden abusar del consumidor porque tienen más poder y solvencia que el consumidor. Se desconoce, en ese sentido, que una gran cantidad de proveedores en una relación de consumo pueden ser micro y pequeñas empresas (pensemos en la bodeguita de la esquina o el menú cerca de la oficina), para las que la gran cantidad de obligaciones incluidas en el Código (obligaciones adicionales de rotulado, libros de reclamos, entre otros) podrían representar costos inmanejables. El resultado no será otro que reducir la competencia y favorecer a las grandes empresas que sí tienen la posibilidad de asumir los costos impuestos por el código.

 

Los grandes promotores del código. Jaime Delgado (ASPEC), Walter Gutiérrez (CAL) y Jorge del Castillo.

 

4. El código no se limita a combatir la asimetría de información

Ya diversas modificaciones realizadas a la Ley de Protección al Consumidor habían determinado que esta norma dejara de ser exclusivamente un mecanismo orientado a combatir la asimetría de información –como debería de ser–, incluyendo diversas condiciones destinadas a fijar condiciones de comercialización a favor del consumidor, como aquellas que prohíben la discriminación o proscriben ciertas cláusulas que se considera “abusivas”.

En esa línea, el nuevo código trae varias de estas “perlitas”, como por ejemplo, el retorno al sistema de “normas técnicas” para regular la calidad de diversos productos, sin consideración alguna de los niveles de competencia en cada mercado (Artículo 160); o la prohibición de la discriminación entre consumidores bajo cualquier parámetro (Artículo 38). Tengo mis dudas de que sea eficiente perseguir la discriminación por sexo o raza a través de un código de consumo (ojo, no digo que esté bien), pero el hecho de prohibir la discriminación por condición económica en las relaciones de consumo no tiene ningún sentido. ¿Quiere decir esto que, por ejemplo, a un cliente con menores ingresos (por ende, más riesgoso) no se le puede cobrar una tasa más alta de interés? ¿O que al cliente que compra más no se le puede dar un mejor precio?

En suma, lo que está haciendo el nuevo código es regular (estableciendo ex ante ciertas obligaciones de conducta) antes que dejar que el mercado funcione y sancionar (ex post) a quien no cumpla con brindar información adecuada. Este enfoque resulta inadecuado e innecesario en la gran mayoría de mercados, en los que una norma de protección al consumidor que se oriente a minimizar las asimetrías de información estableciendo en los proveedores obligaciones de transparencia debería ser suficiente para que los consumidores puedan adoptar decisiones de consumo razonables. Por el contrario, normas que pretenden “defender” al consumidor mediante la regulación de condiciones de comercialización lo que van a hacer es incrementar los costos de los proveedores y desincentivar la innovación y la expansión de la oferta, lo que a su vez representa mayores precios y menos competencia en perjuicio del consumidor.

Todavía cabe la posibilidad de que el Poder Ejecutivo haga algunas observaciones a la norma… aunque con tantas reglas redundantes, innecesarias y mal enfocadas, creo que ningún filtro será suficiente.

 

ACTUALIZACIÓN AL 7 DE OCTUBRE DE 2010: Luego de publicado el Código de Consumo la gente de Gaceta Jurídica tuvo la gentileza de pedirme un comentario sobre el tema, el cual realicé basándome en este post. Pueden revisarlo haciendo click aquí.

31 respuestas a Por qué el “código de consumo” no hará la diferencia

  1. Daniella Ponce dice:

    No puedo coincidor más… Es política barata.

  2. Hugo Gómez A. dice:

    Estimado Mario:

    Comparto algunas de las cosas que dices. Otras no. Más allá del debate académico que podamos tener por otros medios (especialmente por razones de espacio), hay un par de temas que me gustaría mencionar en esta oportunidad.
    Uno es el referido al problema de la asimetría de información. Qué duda cabe que las normas de protección al consumidor buscan corregir el problema asociado al hecho de que los proveedores tienen más información que los consumidores, y esa mayor información les da una ventaja que puede ser utilizada de manera indebida. Esa ha sido la premisa, correcta por cierto, que ha marcado la pauta de las reformas efectuadas en los últimos años (desde 1996 hasta el 2003)
    En esta oportunidad, sin embargo, se ha introducido un elemento adicional. El Código de Consumo busca corregir no sólo los problemas de información (y de idoneidad vinculados a la información), sino también los relacionados a la existencia de desequilibrio en el poder de negociación.
    Hay casos en los cuales no hay un problema de información. El proveedor le dice al consumidor cómo son las cosas, cosas que a éste no le gusta, pero no le queda otra opción que elegir, es decir, el mercado no le da otras opciones al consumidor.
    Un ejemplo de ello son las “preexistencias” en el mercado de seguros de salud. Tú tienes un seguro (plan de salud) y durante la vigencia de éste se desarrolla una enfermedad que es cubierta por el seguro. En la renovación del seguro, dejan de cubrirte esta enfermedad por ser “preexistente”. Un abuso sin lugar a dudas. Cuantas enfermedades te vayan apareciendo, ellas ián siendo excluidas en las sucesivas renovaciones del contrato de seguro. Al final terminas pagando una prima sin estar cubierto por todas las enfermedades que se desarrollaron mientras estabas asegurado. En este caso no puede decir: “fácil, escojo otra compañía de seguros”. La razón es simple, todas las demás compañias hacen lo mismo. Pese a que hay una demanda para que tales enfermedades estén cubiertas, no hay la oferta correspondiente.
    Lo razonable sería que, al ir apareciendo las enfermedades, las primas vayan aumentando (pues la cobertura va a ser mayor), pero existiendo competencia, uno podría escoger la prima que más le conviene. Sin embargo, eso no sucede. No es que te aumenten la prima por el hecho de cubrir la nueva enfermedad. Simplemente no te cubren la nueva enfermedad. ¿Y por qué todas las demás compañías hacen lo mismo? ¿Concertación? ¿Colusión tácita?
    Tú y yo y varios de los que frecuentan este blog conocemos muy bien las limitaciones de la agencia de competencia (tanto la peruana como las de otros países). No creo que sea un problema de competencia lo relacionado a las preexistencias. Simplemente las compañias de seguro, en su afán de maximizar sus ganancias, distorsionan la naturaleza del seguro y excluyen las preexistencias.
    La corrección de este tipo de abusos ha venido a través de la intervención del Estado (siendo liberal, me cuesta admitirlo, pero es la verdad). Primero en el ámbito del mercado de Entidades Prestadoras de Salud -EPS y ahora el Código de Consumo lo reconoce a nivel del las compañías de seguro. Por cierto, el Código de Consumo no está “otorgando” el derecho a los consumidores, lo está “reconociendo”. De modo que hoy (con un Código de Consumo aún no vigente), así esté escrito en la renovación del contrato de seguro que están excluidas la enfermedades que aparecieron cuando estaba vigente la anterior póliza, la tutela al consumidor establece que dichas enfermedades sí están cubiertas. ¿Pero la cláusula x del contrato dice que no? Esta cláusula es abusiva e inexigible.
    Esa es la gran novedad del Código de Consumo. Las cláusulas abusivas. Los años me han enseñado que no es tan cierto eso de: “si no te gusta esa cláusula, contrata con otro”. Pues ese “otro” no existe.
    El artículo 72 de la autógrafa dice que las empresas de seguros y los proveedores de servicios de salud no pueden, mediante la variación unilateral de las condiciones referidas a preexistencias, eliminar las coberturas inicialmente pactadas. Esta disposición también se aplica para las renovaciones de los planes o seguros de salud.
    Dicho artículo no ha sido impuesto a los empresarios. Los representantes de estos (CONFIEP, SNI, CCL) estuvieron de acuerdo con ella. Dicho artículo está en el Proyecto elaborado por la Comisión Multisectorial.
    Resumiendo podría afirmar lo siguiente: si en el mercado hay competencia por ofrecer mejores cláusulas contractuales, no es necesaria la intervención del Estado. Pero si no hay dicha competencia, si simplemente las empresas ofrecen un solo tipo de cláusula, no beneficiosa para los consumidores, y ello no responde a un concertación, sino a una actuación racional (unilateral) maximizadora de beneficios, entonces actúa la autoridad de protección al consumidor, aplicando la legislación correspondiente.
    No estoy defendiendo todo el texto del Código de Consumo (p.e. discrepo de lo establecido en su art. 66.7, que es algo que se metió en el último minuto, y que sólo logrará que los pasajes por el servicio de transporte aéreo se incrementen), pero creo pertinente señalar que sí hay avances que favorecen al consumidor.
    Un gran avance es el reconocimiento de las medidas correctivas reparadoras que buscan resarcir las consecuencias patrimoniales negativas de la infracción. Aquí tampoco hay una imposición a los empresarios. El texto del artículo 115 de la Autógrafa es casi idéntico al que aprobó la Comisión Multisectorial, y soy testigo de cómo los abogados del sector privado estuvieron de acuerdo con ello. Estuvieron de acuerdo en reconocer el objeto “resarcitorio” de esta clase de medidas correctivas, lo que, evidentemente, va a otorgar una mayor tutela a los consumidores.

    Saludos

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimado Hugo,

      Gracias visitarnos de nuevo y por tu comentario. Coincido contigo en que en algunos mercados puede ser admisible la intervención del Estado mediante la regulación (si la competencia no es posible), pero en todo caso creo que la norma de protección al consumidor no es el instrumento adecuado para ello. El congreso tampoco tiene la capacidad para diseñar esta regulación. Si es verdad que no existe competencia en el sector asegurador, entonces que la regulación específica y las autoridades que lo supervisan lidien con ello.

      En el caso puntual de las exclusiones, he visto muchos casos de exclusiones “abusivas”, es cierto, pero básicamente se trata de casos en los que la compañía trata de desconocer la cobertura inicialmente ofrecida. Para atacar esos casos bastaría el deber de idoneidad.

      Hay otros casos en los que la exclusión es clara en el contrato. Ahi creo que no hay nada que hacer. Ojo que porque haya demanda de una determinada prestación, eso no quiere decir que las empresas estén obligadas a cubrirla.

      Y bueno, como dices, tratemos de conversar sobre estos temas en otro foro, con más tiempo y espacio.

      Saludos,

      Mario

  3. Dante Mendoza dice:

    Si el INDECOPI hubiese hecho bien su trabajo, nadie habria pedido un Codigo. Hay que tener cuidado, no vaya a ser que por ahorrar dinero y tener al INDECOPI en la “austeridad” la gente no vea otra manera de enfrentar las fallas del sistema que con normas que no son coherentes con nuestro actual sistema de politica economica.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimado Dante,

      Gracias por tu comentario. Señalas que si el INDECOPI hubiera hecho bien su trabajo nadie habría pedido un código. Pero hasta donde yo sé, nadie lo pidió. La iniciativa de este código nace, creo, de la promesa de Alan García en su mensaje a la nación del 28 de julio de 2009. Luego hábilmente toma la posta el decano del CAL, Walter Gutiérrez, y a su “cruzada” se suman ASPEC y diversos congresistas de habituales iniciativas populistas e invervencionistas, como Lescano y algunos apristas y nacionalistas.

      Es obvio, como reconozco en el post, que la labor de INDECOPI no es perfecta, pero creo que sus deficiencias se deben más a la carencia de recursos que a la falta de capacidad y/o ganas. En todo caso, creo que por ahì va la segunda parte de tu comentario… ahi estamos de acuerdo.

      Saludos y gracias nuevamente!

      Mario

  4. Mario Zúñiga dice:

    Actualización al 23/08/2010, 9 am:

    Parece que el Poder Ejecutivo quiere “precisar” el artículo referido a la posibilidad de postergar los pasajes con un preaviso de 24 horas, mediante un decreto de urgencia: http://peru21.pe/noticia/627720/polemica-boletos-aereos

    ¿No sería mejor observar la norma y que se corrija en el congreso a promulgarla al mismo tiempo que una “precisión”?

  5. Karla Depaz Tamara dice:

    El codigo cubre muchas aspectos pero en realidad ninguna norma llega a a ser tan perfecta ya que siempre existe vacios legales,habra cambios con la nueva norma si, pero tambien conlleva a que no exista ningun cambio o esta sea minima o no la suficiente.
    Tiene q aver un compromiso por todos los que formamos parte para una verdadera aplicacion.

    karla Depaz tamara
    Turno noche
    proteccion al consumidor.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Karla,

      Gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo, ninguna norma es perfecta, por eso señalaba en el post que mejor es tener una norma general y aplicarla bien!

      Saludos,

      Mario

  6. dayana ruiz dice:

    referente al punto que se menciona que no es necesario un codigo por que tambien existen pequeñas empresas como las bodegas, me parece que el codigo trata de proteger al consumidor de su acreedor principal, es decir de acuerdo al ejemplo mencionado del fabricante de la galleta, chocolante, etc.y por ello se debe de pensar mas en la sociedad en conjunto que en la individualidad.
    ademas el codigo del consumidor equilibra la legislacion en el mercado, es decir como todos sabemos el codigo civil favorece en gran medida al acreedor y en relidad el que dinamisa el mercado es el consumidor, era justo que se tome consciencia de su importancia.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Dayana,

      Gracias por el comentario!

      No sé a que te refieres con “acreedor principal”. Dependiendo del tipo de relación comercial, los proveedores a veces son acreedores de los consumidores, pero también puede ser al revés. Creo que te refieres a que el código busca proteger al consumidor de las grandes empresas y no necesariamente de las bodeguitas y pequeños negocios que menciono. Ese, creo, no sería el enfoque adecuado, porque un pequeño negocio también puede “abusar” y también maneja, normalmente, más información que el consumidor. El punto de mi comentario iba a que, más allá del objetivo de la norma, se han introducido en el texto del còdigo obligaciones específicas, aplicables a todos los negocios, que las pequeñas y micro empresas no van a poder costear.

      Por otro lado, no estoy de acuerdo con tu afirmaciòn de que “el còdigo civil favorece en gran medida al acreedor”. Creo que es todo lo contrario. Lamentablemente (pues así se encarece el crédito) el Código Civil peruano tiene muchas normas que protegen excesivamente al deudor, pues se le considera erróneamente la parte débil de la relación contractual.

      Saludos,

      Mario

  7. Gustavo Raul Salas Ortiz dice:

    hay que tener dos cosas, que siempre encontramos fallas en el mercado como por ejemplo la formacion de monopolios,la otra es que el consumidor o usuario es el fin de toda actividad economica, y su satisfacción es punto de referencia para determinar la eficiencia del mercado.

    por ello, creo el codigo del consumidor es un gran logro, como en el area de las telecomunicaciones, tengo entendido que ahora se pueden sumar o acumular esos minutos que sobraron.

    creo también que se esta tomando mas importancia a este tema, al igual que los consumidores estamos tomando conciencia y siendo mas responsables al momento de obtener un producto o firmar un contrato.

    Gustavo Raul Salas Ortiz

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimado Gustavo,

      Gracias por tu comentario. No es que yo crea que la regulación no se justifica en ningún mercado. Reconozco que en algunos mercados (los menos ciertamente) algunas “fallas de mercado” justifican que el Estado regule ex ante obligaciones de información, estándares de calidad o incluso precios.

      No obstante ello, creo respecto del Código de Consumo que:

      1) Muchos de los sectores que se regula (transporte, telefonía móvil, alimentación, etc) son lo suficientemente competitivos (ojo, no hay competencia perfecta, pero hay competencia), por lo que no se justifica regular.

      2) Incluso allí donde yo pueda estar equivocado y sí se justificase que el Estado regule, un código de consumo no es el instrumento adecuado, ni el Congreso es el organismo adecuado para hacerlo.

      Saludos,

      Mario

  8. Andrés Calderón dice:

    Mario, coincido contigo en el que creo es el objetivo principal de tu post: El Código de Consumo se preocupa por algunos temas puntuales e ignora algunos aspectos más importantes de índole institucional.

    Recuerdo que desde el IPE cuestionaban el proyecto que parecía un anecdotario. Es decir, a algún congresista le había pasado o le habían comentado una situación que le parecía “injusta” o “abusiva” (que no le permitan postergar su boleto de viaje, que no le devuelvan los minutos no consumidos en su teléfono, incluso el tema de las preexistencias que aborda Hugo) y la incluían en el Código. ¿Es ése un trabajo técnico? ¿Por qué querer meter todo en un Código, en lugar de analizar reflexionadamente los costos y beneficios de cada regla específica con los actores involucrados, de manera sectorial?

    El tema que más me preocupa es el institucional. Saludo que se haya dado facultades al INDECOPI para que pueda prepararse, a nivel presupuestario y de infraestructura, a los retos que demandará el Código. El tema de recursos es el más importante, a mi parecer. Sin embargo, me preocupan otras cosas como la creación de un procedimiento sumarísimo de 30 días. Aun cuando las materias involucradas aparentarían ser menos complejos, estamos hablando de un procedimiento SANCIONADOR, con las etapas procesales y plazos que ello involucra para no afectar el derecho de defensa de los denunciados. ¿Realmente se podrá cumplir con ese plazo? Me parece que aquí el Congreso ha querido cambiar la realidad a fuerza de decreto.

    En mi opinión, el sistema de defensa del consumidor debería ser principalmente indemnizatorio, y sólo cuando el propio INDECOPI verifique que puede haber una grave afectación a los derechos de los consumidores, deberían iniciarse procedimientos sancionadores únicamente de oficio. Y para que el rol desincentivador funcione, las multas deben ser muy altas en aquellos casos que se detecten graves infracciones. Es lo “justo”.

    Saludos

  9. Lisseth Prado-Turno noche dice:

    Deacuerdo a la critica que se esta dando respecto a este codigo en cuanto se dice que se esta redundando con el TUO de la Ley de Protección al Consumidor.Critica que para nada coincido, ya que como bien se sabe un codigo implica una sistematizacion de aquellas normas legales que regulan unitariamente una materia determinada, que en este caso es la de proteccion al consumidor.Por tanto este codigo se fue complementando con la referida norma y asi unificando todas aquellas de la misma materia.
    Ahora,creo que con este codigo, el consumidor se vera mas resguardado y no se vera vulnerado ante sus derechos.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Lisseth,

      Gracias por tu comentario. Discrepo sin embargo, con tu opinión. El código no es para nada sistemático. Es desordenado y está generando nueva regulación antes que recopilarla.

      No sé si el consumidor estará o no más protegido. En el papel, claro, el el código le está dando más “derechos”. Pero eso le va a costar al consumidor.

      Saludos,

      Mario

  10. Linda Reyna Castillo - Turno Noche dice:

    Si bien es cierto que el nuevo código del consumidor contiene normas y precedentes administrativos ya existentes en nuestra legislación, el problema aquí no se origina de esa arista sino más bien de que el consumidor a pesar de contar con esas herramientas no estaba siendo protegido de la manera como debía ser. Usted señala lo siguiente: “si dichas normas y precedentes son bien interpretadas y aplicadas, resultaban lo suficientemente amplias como para proteger al consumidor”, dicha afirmación es cierta pero lamentablemente nuestra realidad es distinta debido a que a pesar de la existencia de dichas normas el consumidor ha seguido siendo el blanco de los proveedores en cuanto a aprovecharse de ellos se trate pero ahora con este nuevo código se dan nuevas luces y a la vez se fortalece el sistema de protección al consumidor con el que contamos; logrando así un solo objetivo que es el de protegerlo utilizando los mismos y también los nuevos mecanismos creados para ello.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Linda,

      De acuerdo… el problema es aplicar la norma, no la norma en sí. El problema del sistema es institucional, no legal. Ergo, no lo resolvemos con nuevas normas (más extensas y complicadas) sino con mecanimos institucionales: más recursos básicamente!

      Saludos,

      Mario

  11. DIANA TUESTA VEGA-turno noche dice:

    En cuanto a la promulgación del codigo al consumidor yo estoy de acuerdo con ello , pues por un lado traerá mas porteccio´n a los consumidores y protegerá sus derechos de ser vulnerados por ciertos porveedores abusivos, sin embargo yo esoty en desacuerdo que sean solo normas redundantes, pues si bien es cierto existe un tuo una ley de defensa al consumidor emitida por Indecopi , el codigo lo que hace es recopilar todas las normas relevantes y complementarlas en un Codigo de Consumo, lo cual ya le da otro rango a la defensa de proteccion al consumidor.

    por otro lado tambien hay partes negativas que no se han tenido en cuenta pues hay normas que son demasiado porteccionistas a los consumidores y estas les da la libertad a ellos por ejemplo al no haber un consumidor razonable a presentar denuncias que como muchas pueden ser fundamentadas muchas otros no y lo unico que hara sera ampliar la craga procesal que ya de por si es amplia en la Comisio´n de defensa al Consumidor de Indecopi.

    Diana Tuesta vega -Turno Noche

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Diana,

      El código no “le da otro rango” a la protección al consumidor. Tanto el TUO como el codigo materia de comentario tendrían rango de Ley.

      Es cierto, como bien mencionas en la segunda parte de tu comentario, que no hay mención en el código de consumo al estándar de “consumidor razonable”. Ahora bien, como no hay un estándar distinto, entiendo que el INDECOPI podría seguir utilizando el de consumidor razonable, que fue una creación mediante precendentes administrativos, no estuvo nunca en la norma.

      Sería lo ideal, ya que yo también pienso que sería perjudicial prescindir de ese “filtro”.

      Saludos,

      Mario

  12. ROGER PALACIOS GELDRES-TURNO NOCHE dice:

    Si bien coincido con su comentario en la medida de que el código tiene precedentes ya existentes, es necesario compilar tal regulación dispersa para que sea de pleno conocimiento de todos nosotros y el consumidor en general. Cosa muy distinta es la difusión masiva del condigo entre la sociedad peruana para que puedan hacer efectivo el respeto a sus derechos como consumidores a tener un amparo normativo sin pleno conocimiento, y es así que las empresas al saber del desconocimiento general de sus derechos como consumidores, se aprovechan. Algunos avances en la defensa del consumidor son claros, como la existencia de Asociaciones de Consumidores, las cuales tendrán facultad de representación además de defender e informar y proteger a los consumidores. Y creo aun mas importante, la celeridad en los procesos o conflictos existentes entre proveedores y consumidores mediante mecanismos de solución como arbitraje, conciliación y mediación, por lo que la carga procesal de INDECOPI será mucho menor.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimado Roger,

      Gracias por tu comentario. Lamentablemente el código no se limita a compilar normas, sino que lamentablemente ha generado un gran número de nuevas regulaciones que creo no van a beneficiar el consumidor sino que van a incrementar los precios y desincentivar la innovación y la competencia.

      Totalmente de acuerdo, por otro lado, con tu punto relativo a la difusión de la norma (muy necesario) y las soluciones al tema institucional.

      Saludos,

      Mario

  13. Rosario Llanos Campos dice:

    Debemos de tener en cuenta la complejidad del tema en discusión, por ello considero que existe la necesidad de discutir el tema en otro foro que nos permita realizar un análisis del Código de Protección al Consumidor de manera minuciosa, detallada e integral, teniendo en cuenta todos y cada uno de los aspectos regulados por este.

    Respecto a las distintas y diversas novedades introducidas por este Código, solo deseo hacer mención a una de ellas – ya que como mencione en el párrafo precedente discutir cada uno de los puntos en este foro no sería lo mas adecuado – , la eliminación de la figura del consumidor razonable como único ámbito de protección de la normativa; considero que al ampliar la esfera de protección de estos derechos a otros niveles de consumidores, ha sido un gran aporte, de esta forma no se dejará fuera de su alcance a muchos otros consumidores que no tienen la calidad de “razonables”.

    En términos generales debo precisar que, si bien con la aprobación de este Código se espera lograr una mayor protección y respeto de los derechos de los consumidores por parte de los distintitos agentes que intervienen en el mercado dentro de una relación jurídica de consumo; no es menos cierto que dicho objetivo no constituye una tarea nada fácil, será una labor conjunta en la que todos tendremos que coadyuvar a la defensa de nuestros propios derechos; considero que básicamente la diferencia con la legislación actual radica en que con la aprobación de este Código se dota al consumidor de una serie de mecanismos mucho más precisos, específicos y eficaces tanto para el ejercicio de los mismos así como para la defensa de esos derechos, también se establecen conductas que no dan lugar a ningún tipo de duda, sino que por todo lo contrario son lo suficientemente claras y precisas para exigir a los proveedores el cumplimiento de las mismas. Cabe precisar también que, la norma actual ha demostrado ser incapaz e insuficiente para regular las nuevas y diversas situaciones jurídico-económicas que han ido surgiendo con el transcurrir del tiempo en nuestro mercado, es precisamente ante esta realidad que surge el Código de Protección al Consumidor, texto jurídico que SI da respuestas eficaces y eficientes a las diversas relaciones jurídico-económicas que han ido surgiendo, entonces, si esta nueva propuesta de codificación está regulando aspectos esenciales para los consumidores, aspectos que son en su mayoría, ignorados por la normatividad vigente, ¿Por qué se alude entonces a que dicho texto legal carece de utilidad? Desde mi punto de vista, el texto en mención posee gran utilidad mas aún si, como ya mencioné, da respuesta a muchas situaciones que preocupan o interesan al consumidor de hoy.

    Además debo precisar que, para llegar a cumplir con dicho objetivo a cabalidad, mucho dependerá del contexto que desde hoy vayamos formando, de tal forma que las nuevas generaciones se desarrollen en un ambiente en el cual LA REGLA GENERAL YA NO SEA MAS: “EL NO RECLAMAR Y CALLAR”, SINO QUE ÉSTA SE CONVIERTA EN LA EXCEPCION.

    Por último, como mencione inicialmente, queda aún pendiente el realizar un análisis mucho más exhaustivo y detallado de todo el texto jurídico, ello a fin de poder brindar aportes que conlleven a la mejora del Código en mención.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Rosario,

      Gracias por el comentario y la propuesta: desde ya cuenten conmigo si se quiere discutir el código en otro foro (seminario, por ejemplo).

      Como comentaba en mi respuesta al comentario de Diana, no hay mención en el código de consumo al estándar de “consumidor razonable”. Ello, sin embargo, no quiere decir que se hay derogado. Dado que no hay un estándar distinto, entiendo que el INDECOPI podría seguir utilizando el de consumidor razonable, que fue una creación mediante precendentes administrativos, no estuvo nunca en la norma. Y creo que debería seguir utilizando este estándar, por varias razones:

      1) Es un filtro de casos, que permite desechar rápidamente aquellos casos en los que el consumidor tiene la mayor responsabilidad en el daño generado por una asimetría informativa. El consumidor tiene que leer los contratos e informarse.

      2) Esto permite ahorrar costos al proveedor, que si no tendría que duplicar costos para asegurarse de que el consumidor se informó. Esto beneficia, a la larga, a todos los consumidores.

      3) No sé a que te refieres con “consumidores que no tienen la calidad de razonables”. Yo creo que toda persona adulta (exceptuando incapaces, que tienen otro tipo de protección legal) es capaz de ser razonable al adoptar una decisión de consumo. Incluso una persona sin educación puede ser razonable. Preguntando, comparando, asesorándose. Debemos dejar de ser condescendientes con nosotros mismos. El peruano no es ningún tonto!

      Finalmenete, señalo que el Código no es necesario porque para proteger al consumidor no es necesario establecer cada cosa que puede pasar en la norma. Basta una norma general… bien interpretada debería cubrir cualquier supuesto de afirmación engañosa que perjudique al consumidor. Esto es mejor porque las economías son dinámicas… si redactamos normas tan detalladas será más fácil que sean desfasadas, o que los abogados encuentren “huecos” para evitar su aplicación.

      Normas simples, fáciles de entender y flexibles de modo tal que se puedan amoldar a los cambios que nos traigan los nuevos tiempos, eso es lo que necesitamos.

      Saludos!

      Mario

  14. FRANCESKA CESILIA BUENAÑO PACHECO. TURNO TARDE SABADOS 101-B dice:

    El autor presenta una antitesis basándose en:
    1.- Una nueva norma de protección al consumidor no era necesaria.
    Lo innecesario de una nueva protección al consumidor, redundancias recogidas del “TUO de la Ley de Protección al consumidor.
    2.- La falta de infraestructuras, las mismas que deben de aumentarse, a efecto de descentralizar INDECOPI.
    3.- El código parte de unas falsa premisas, por que no es cierto que existan en el mercado condiciones de comercialización que se puedan considerar: abusivas, irrazonables. Empresas que por su poder económico puedan abuzar del consumidor ignorante, insolvente, incapaz de ser diligente.
    4.- El código no se limita a combatir la asimetría de información.
    Dice que en esta línea, el nuevo código trae varias “perlitas” como por ejemplo, el retorno al sistema de “normas técnicas”, o la prohibición de la discriminación entre consumidores bajo cualquier parámetro.

    Comentario
    BUENO DOCTOR MAS QUE UN COMENTARIO LE PONGO ALGUNOS EJEMPLOS, QUE TAMBIEN TIENEN RELEVANCIA CON EL CODIGO DE CONSUMO.
    El código de consumo es una herramienta que contribuirá a corregir el mercado
    • En el caso de los alimentos genéticamente modificados o transgénicos, en los alimentos con grasas trans, presentes en diversos productos que incrementan el colesterol malo en el organismo.
    • El caso del transporte. El transporte público interprovincial, que en los fines de semana y días festivos, elevan sus tarifas abusivamente en muchos casos hasta el 300 % o sea pasajes que se venden normalmente en s/ 10.oo en el tramo de Lima a La Oroya (175 Km.) llegan a costar s/ 30.oo con los siguientes pretextos: 1- pasaje directo a Huancayo o a Cerro de Pasco. 2- La oferta y la demanda. ¿Cuánto más, llegara a costar en los días de elecciones? ¿El pasaje en auto Lima La Oroya acaso en esos días costará s/ 80.oo ó talvez s/ 100.oo?
    • El caso de la atención en los hospitales de EsSALUD. Donde la empresa o el asegurado paga indefectiblemente su seguro de salud, pero ¿qué recibe a cambio? La empresa EsSALUD implementó el servicio de separación de turnos por teléfono, según ellos, con la finalidad de que el paciente o sus familiares no se maltraten, acudiendo a tempranas horas para separar el turno del paciente, los que se daban a diario. Ahora cuando se realiza la llamada, esta no entra (esta descompuesta o esta descolgada) y si se tiene suerte, dicen: que esta copado que solo hay turno para el próximo mes. La atención al paciente cuando lo requería era cada día, luego cada semana ahora dicen que es cada quince días, pero cuando lo requieres por teléfono… El seguro universal, promocionado por el presidente encaja en el dicho “el que mucho abarca poco aprieta” en lugar de aumentar la plana de profesionales, médicos, enfermeras y técnicos de la salud. Se han distanciado los turnos para dar cobertura a la atención a los nuevos pacientes, se han contratado empresas de servicios para todo uso: vigilantes, limpieza, coordinadores. ¿Qué consecuencias para los asegurados (pacientes) se esta originando? A ojos vista, el auge de las empresas farmacéuticas, de los yerberos, chamanes y compañía.
    • El caso de algunas leyes en desmedro del aportante como: el FONAVI que fue creado para la adquisición de viviendas y que sirvió después para que los gobiernos de turno lo empleen en dotar de agua, desagüe, luz y otros servicios a los asentamientos humanos y pueblos jóvenes. Lo que originó en el Gobierno Transitorio del Presidente Paniagua la bancada aprista genere un Proyecto de Ley para la devolución de los aportes al fonavi. Firmados entre otros por Mercedes Cabanillas y Jorge del Castillo. El mismo que no fue aprobado. Y que ahora, ¿Se someterá a referéndum? Sin comentario las declaraciones del jefe de gobierno, por respeto a su investidura. Pero si creo que a quienes no recibieron nada a cambio, se les debe de devolver dichos aportes.
    No cabe la duda que como todo instrumento legal puede ser perfeccionado a través de su reglamento, ya que no se hace hincapié en la distinción entre la negligencia y la responsabilidad del médico y la del centro hospitalario, entre otros.

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimada Franceska,

      Gracias por tu comentario, que en realidad son varios comentarios en uno.

      En tu opinión el Código de Consumo es una herramienta que contribuirá a “corregir” el mercado. Pues bien, precisamente ese es uno de los puntos que cuestiono. No creo que un código de consumo deba corregir el mercado pues en la gran mayoría de mercados la competencia es suficiente para que el consumidor obtenga las mejores condiciones posibles. Ojo, hablo de “las mejores condiciones posibles” porque no siempre es posible que todos tengamos acceso a todos los bienes o servicios que necesitamos a precios accesibles o en la calidad más deseable o sin riesgo alguno. Pero ello no se debe a la mezquindad, avaricia o abuso de los empresarios, como algunos quieren creer, sino porque a veces la escasez de recursos, tiempo o el progreso tecnológico simplemente no lo permiten así!

      Tomo tu ejemplo del transporte: mucha gente considera un abuso que los pasajes de transporte terrestre interprovincial suban en un 100% y hasta 200% en temporada alta… no obstante, ello más que un abuso de los empresarios es una forma de regular la demanda. Ellos no pueden mantener todo el año una flota de buses tal que pueda satisfacer la demanda de esas épocas… entonces lo que hacen es tener una cantidad de buses que responde más o menos a su demanda promedio (no por tacaños, es lo que pueden sostener). Ergo, cuando todo el mundo quiere viajar, los buses escasean… por eso el mayor cobro es una forma de escoger a los consumidores que más están dispuestos a pagar por el pasaje. Suena duro, pero no todos podemos viajar…

      Existen, como he reconocido en el post, algunos mercados en los que la falta de competencia amerita una regulación, es cierto. Pero en todo caso, creo que eso se debe hacer a través de una regulación específica y por organismos capacitados para ello. El código de consumo, creo, no es el mecanismo adecuado.

      Saludos,

      Mario

  15. […] El Ministerio de la Mujer ha señalado que este anuncio podría ir contra el principio de adecuación social y que debería ser retirado, incluso solicitando la intervención de INDECOPI. El tema de la “adecuación social” y la censura a los contenidos publicitarios fue un aspecto muy debatido antes de la promulgación de la ley que regula la publicidad en general y que, me animaría a decir, volverá a la palestra con el recientemente promulgado Código de Consumo. […]

  16. Mario Zúñiga dice:

    ACTUALIZACIÓN AL 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009:

    Uno de los artículos más polémicos del Código, el que se establece como un derecho de los consumidores “de los servicios de transporte nacional en cualquier modalidad” (léase, transporte terrestre, aéreo y marítimo” el endosar o transferir los pasajes adquiridos o postergar la prestación del servicio con un preaviso de 24 horas ha sido “precisado” (en realidad, eliminado, porque ahora se dice que el “derecho” existe siempre que haya sido pactado previamente) por un Decreto de Urgencia emitido ayer domingo. Si bien el artículo en cuestión resulta altamente cuestionable y la “precisión” puede ser vista como positiva, resulta más cuestionable que el Gobierno esté usando indiscriminadamente un mecanismo (como su nombre lo indica) de Urgencia para solucionar los defectos de una ley que quería promulgar al “caballazo”. Lo valiente y razonable hubiera sido observar la Ley y eliminar, de origen.

    Perú 21 recoje la noticia: http://peru21.pe/noticia/634754/pasajes-aereos-al-interior-ya-no-seran-endosables

  17. Jesarella Alarcón dice:

    Hola!
    En primer lugar quisiera felicitarlos por la iniciativa de este blog!

    Recién el día de hoy he podido leer todos los artículos que han escrito a la fecha, así como los comentarios que han hecho muchas personas al respecto.
    Comparto la mayoría de sus ideas y coincido con ustedes en que el CÓDIGO DE CONSUMO no tiene nada de “recopilación de normas” (que en principio, debería UNIFICAR todas aquellas “normas” que se encontraban por ahí dispersas en el “espacio legal”,y no contento con ello, agregaron ciertos artículos que mas que contribuir, confunden al consumidor respecto de los derechos que tiene.
    Dentro de estos “agregados” existen normas que fueron expedidas sin pensar en algunos sectores (justamente aquellos sectores que mas reclamos tienen, entiéndase Compañías de Seguros y Bancos).

    Por ejemplo se habla de una lista de precios que debe ser exhibida si uno oferta productos o servicios. En ese escenario nos queda claro que en un restaurante es fácil colocar los precios del almuerzo, del menú o del postre del día, pero en el caso de los seguros?, si los precios de los seguros de prima depende del sexo, edad, condición de fumador, antecedente médicos, como esperan a que las empresas de seguros cumplan con ese requisito?, existe la salida de colocar precios bases o stàndar de acuerdo al promedio, pero eso no confundiría mas al consumidor?.
    Otro punto, a mi parecer mal redactado es el referente a las clausulas “abusivas”, existes dos incisos contradictorios uno que dice que “el proveedor NO puede resolver unilateralmente un contrato” (así a “secas”), pero el literal siguiente indica “el proveedor no puede resolver unilateralmente el contrato sin comunicación previa o en contratos de duracion indeterminada previa comunicacion con un plazo razonable (literal que me hizo recordar al art. 1365 del CC sobre ctos de plazo indeterminado, que señala que debo avisar con 30 dias de anticipación si quiere resolver el contrato”, me pregunto… què es razonable, 5 dias? 30 dias? 60 dìas?, entonces el proveedor solo puede desvincularse de un contrato si el cliente no cumple sus obligaciones? como proveedor me estaría atando de por vida a un contrato?? porque según este capitulo NO puedo resolver unilateralmente un contrato,PROHIBIDO, pero luego me dice que no puedo hacerlo si es que antes no comuniqué en un plazo razonable…entonces? en qué quedamos?…si bien existen normas sectoriales que primarían sobre este Código (aunque por la redacción de otros artículos dentro del Código, pareciera que las normas sectoriales serán un saludo a la bandera, especialmente las de la SBS)

    Espero que el “reglamento” mejore la redacción de algunos artículos, así como aclare si el libro de reclamaciones no tendrá cabida en los casos que ya exista una norma sectorial que regule ese tema, así como nos ilumine sobre la finalidad del mismo, porque hasta el día de hoy no le veo valor agregado alguno.

    Sldos,

    • Estimada Jesarella,

      Gracias por tu comentario y qué bueno que te guste el blog! Nos comprometes a seguir esforzándonos!

      Gracias también por los aportes. El código, como bien demuestran tus ejemplos, está lleno de incoherencias. Me pidieron escribir un comentario para Gaceta Jurídica y la verdad cuando empecé a leer el código entero no dejé de sorprenderme. Normas para sectores específicos en la parte general, normas que debían ser generales en las partes especiales, normas contradictorias, normas repetidas. Como diría el niño en el segundo comercial de “El Bocón”: “horrrrible tu código”.

      Saludos,

      Mario

  18. […] – Presente usted como logro un código de consumo que no hará la diferencia y que incluso perjudicará a los consumidores antes que beneficiarlos. […]

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