Alan y la pena de muerte

El presidente del Perú, Alan García Pérez, declaró ayer lunes estar a favor de la aplicación de la pena de muerte a delitos graves, “como se hace en China y en muchos países”, invocando además “que se tome en cuenta el sentimiento del 80% de la población” (a favor de la pena capital). Añadió además que él “le cortaría la cabeza” a los violadores de niños.

Mas allá de que esta sea otra de las típicas declaraciones “para la tribuna” de nuestro máximo dignatario, ¿tiene realmente sentido que la pena de muerte se aplique, de manera general, a los “delitos graves”?

Debo confesar que no tengo una posición definida en torno a la pena de muerte, pero en todo caso, sí me queda claro que, de aplicarse, debería restringirse a casos de homicidio doloso y no a otros delitos (por más horribles que nos parezcan) como la violación.

¿Por qué? Porque si se iguala la sanción por violar a la sanción por matar, lo único que lograremos es incentivar a los violadores a convertirse en asesinos. En efecto, el violador está en mejor posición si además de violar a la víctima la mata: desaparece la “evidencia” sin incurrir en un costo adicional (su costo es el riesgo de que se le imponga la pena de muerte, y ya habría incurrido en ese costo al perpetrar la violación).

Este razonamiento fue utilizado por la Corte Suprema de los Estados Unidos de América para evitar la aplicacion de la pena de muerte en 6 estados. Acá les paso un link a la sentencia: http://www.supremecourtus.gov/opinions/07pdf/07-343.pdf

4 respuestas a Alan y la pena de muerte

  1. cesar dice:

    Mario:
    Para hacerlo interesante, voy a sustentar que estás equivocado.
    Dices que si se le impone la pena de muerte al violador (p), entonces tendrá fuertes incentivos para matar a la víctima (q). Si p, q.
    De modo más abstracto, todo criminal trataría de destruir la evidencia que lo pueda incriminar. En el caso del violador sería eliminando a la víctima.

    Eso sería correcto si, y solo sí, matar a la víctima es la única forma de evitar ser capturado. Yo no estoy tan seguro de ello, el violador tiene varias formas de ser capturados, por ejemplo, utilizando preservativos para evitar dejar algún tipo de rastros en el cuerpo de la víctima, utilizando mascaras, atacando a sus víctima en lugares oscuros, etc.
    Hay que tener en cuenta que no sólo basta con matar a alguien, sino que tienes que ocultar y, luego, desaparecer el cuerpo de la víctima. Y eso no es tan fácil.
    Además, la víctima tiene familiares que empezarían la búsqueda de la víctima; sin embargo, en el caso de la violación, hasta donde entiendo, muchas mujeres no denuncian este hecho por considerarlo vergonzoso y traumático. Tratan de remover mucho el tema.
    Esta limitación no se produciría en el caso del homicidio por parte de los familiares, con lo cual ellos podrían tener más incentivos en hacer que se encuentre al homicida.

    En cualquier caso, para saber cómo realmente se comportaría un violador y la sociedad ante este tipo de eventos habría que revisar la evidencia empírica. No sé si existirá algún tipo de investigación de este tipo, pero valdría la pena revisarla.

    Ahora bien, yo no defiendo la pena de muerte. No tengo una opinión muy formada sobre el tema. En principio, te diría que no se aplique, pero por cuestiones morales. Creo que, desde un análisis de costo – beneficio, la evidencia es que se les debería aplicar la pena de muerte.

    Hace poco leí que mantener a un delincuente en la carcel en los EEUU le costaba US$ 50 000,00 al año, lo que hacía que se pregunten es ¿en qué casos vale la pena gastar esa suma? Si tomas en cuenta una condena por 20 años es un millón de dólares, ¿vale la pena esa inversión (o es gasto)?

    un abrazo,

    • Mario Zúñiga dice:

      César,

      Es correcto lo que dices, en el sentido de que hay otras formas de desaparecer la evidencia, pero en el caso puntual que comento lo que temo es que el violador piense que, al homologarse la pena de violación con la de homicidio, al cometer una violación ya ha “pagado el precio” de matar, y lo haga. Si bien hay varias formas de ocultar evidencia, matando mejoraría su situación (disminuyendo en un buen grado la posibilidad de detección) sin asumir costos adicionales.

      En cuanto al tema de los familiares, bueno que lo menciones, porque precisamente ese es uno de los argumentos de la Corte Suprema de EEUU para prohibir la aplicación de pena de muerte: desincentivaría las denuncias en aquellos casos en los que los familiares son los que cometen la violación (pues mucha gente no querrá ver muerto a un familiar). Valdría la pena por lo menos explorar esta idea.

      Saludos,

      Mario

  2. Hugo Gómez A. dice:

    Amigos:

    En términos de mi percepción personal de “justicia”, estoy absolutamente de acuerdo con la aplicación de la pena de muerte para aquellos monstruos que violan y/o asesinan a menores de edad (quizá mi percepción personal está fuertemente influida por el hecho de tener hijos). En algunos casos será un disuasivo, en otros no (hay enfermos que no tienen cura).

    Sin embargo, mi percepción personal se estrella con una triste realidad: el Poder Judicial. A propósito del debate del Código de Consumo pude ser testigo sobre la desconfianza en el Poder Judicial manifestado por empresarios, consumidores, asociaciones de consumidores, estudiantes de derecho, profesores de derecho, etc.

    Si para temas patrimoniales sencillos no hay aún confianza en el Poder Judicial, cómo podemos entregarle a éste la decisión sobre la vida de personas.

    ¿Podemos estar seguros de que se sancionará al culpable?

    Si bien mi percepción personal de “justicia” está de acuerdo con ejecutar a un violador de niños, esa misma percepción está en contra de ejecutar a un inocente. Y el problema es ése. Nuestro Poder Judicial no genera confianza como para estar seguros de que los culpables, y no los inocentes, serán ejecutados.

    Si supiera que el Poder Judicial no se va a equivocar (como creo que sí lo hizo en el famoso caso del monstruo de Armendáriz), entonces apoyaría las modificaciones constitucionales, legales y demás pertinentes con el fin de establecer la pena de muerte para los crímenes más abominables.

    Saludos

    • Mario Zúñiga dice:

      Hugo,

      Gracias por el comentario. El que haces es un muy buen punto. Incluso cuando una norma parece buena y razonable, hay que verificar que su administración es posible y costo-eficiente. El (mal)funcionamiento del poder judicial peruano es un argumento sólido en contra de aplicar la pena de muerte.

      Ahora, respecto del tema de los incentivos ¿no crees que homologar la pena de muerte de la violación a la del homicidio crea incentivos perversos?

      Saludos,

      Mario

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