ABORT MISSION: ¿Por qué carece de sentido prohibir el aborto?

Porque nadie deja de abortar porque esté prohibido. Así de simple y contundente. Las normas que sancionan el aborto tienen detrás de ellas un fuerte contenido y sustento moral y religioso pero no suelen haber pasado por un adecuado análisis de impacto normativo previo a su emisión.

Adelanto que, en lo particular, si un día tuviera que decidir entre un embarazo o paternidad no deseada y un aborto, creo que no dudaría en descartar la opción abortiva. Mis razones son estrictamente morales y no pasan por tamiz legal o científico alguno. Sin embargo, reconozco que, aunque no dejo de tomar con cierto desagrado el hecho que personas que conozco opten por la segunda opción  –nuevamente, estrictamente por mis consideraciones morales-,  ellas están un su legítimo derecho de pensar y actuar distinto.

No pretendo plantear una discusión relacionada con los derechos involucrados en este tema, ya sea la libertad de la mujer respecto de su cuerpo o la eventual vida del concebido; ni tampoco respecto del sustento científico que pudiera haber con relación al inicio de la vida humana, sobre la concepción, anidación, fecundación o nacimiento. Son temas sobre los que se ha dicho muchísimo y respecto de los cuales en muchos casos no termina de haber consenso. De hecho, varias de estas discusiones terminan por evidenciar que, al menos por ahora, se trata una cuestión de opción, ya sea política, religiosa, moral, e inclusive científica.

Mi intención es analizar cuáles son los efectos -positivos y negativos- de penalizar, sancionar, prohibir o pretender desincentivar legalmente el aborto, así como todo lo que se le parezca, por más que suceda “al día siguiente”.

¿Hay algún efecto positivo para la sociedad al penalizar el aborto? Tal como señalé al inicio, la evidencia muestra que quien desea abortar no deja de hacerlo porque se encuentre prohibido. Pero si bien dicha prohibición no le impide adoptar la decisión, sí determina las condiciones en que lo hará, conjuntamente con su capacidad adquisitiva (o la de sus padres). No es secreto que, si puedes pagarlo, en el Perú tendrás un aborto en condiciones salubres.  ¿Y si no puedes pagarlo? Pues no te queda otra que tener un aborto insalubre con todos los riesgos que ello implica. Quizás la potencial madre adolescente que vive en un asentamiento humano sólo pueda lograr reunir dinero para pagarle a una “partera” que, vayamos a saber en qué condiciones, le practicará un aborto clandestino cuyas secuelas pueden llegar hasta la muerte de la adolescente.

¿Cuál sería la situación de estar legalizado el aborto? Habría un mercado formal de abortos fiscalizado por la autoridades de salud. Ello sería un negocio, qué duda cabe, pero un negocio que beneficiará a los potenciales consumidores, pues se generaría una competencia que brindaría mejor calidad y precios. ¿A quién beneficiaría esto? Principalmente a la adolescente del asentamiento humano que podrá acceder a un mercado formal para recibir los servicios médicos que requiere una intervención como ésta. Es más, inclusive debería tener la opción que la intervención le sea practicada a través de los servicios de salud brindados por el Estado. ¿A quién se perjudica? Quizás a los médicos y parteras que actualmente realizan abortos de manera clandestina. Tendrán que formalizarse –si les es posible- y competir. ¿Entonces, por qué lo prohibimos?

Hace un par de días se ha reavivado el debate sobre la distribución gratuita de la llamada “píldora del día siguiente” a partir de la decisión adoptada por el Ministerio de Salud  (MINSA) consistente en reactivar su reparto. El MINSA ha considerado que un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que la píldora no es abortiva y que, con ello, se estaría cumpliendo con el supuesto que el Tribunal Constitucional (TC) exigía para que procediera su reparto gratuito. El TC ya ha manifestado su desacuerdo con la decisión y veremos en las semanas siguientes cuál es el derrotero de esta situación.

Pero más allá de la discusión respecto de la legalidad de la decisión adoptada por el MINSA o de los fundamentos del TC para cuestionar el reparto -tanto antes como ahora-, creemos importante destacar que el mismo análisis con relación al aborto le resulta aplicable al caso de la píldora, aunque con algunas variantes. Veamos.

La comercialización y uso de la píldora no están prohibidos en el país. Ahí ya una importante diferencia con relación al aborto. De prohibirse la disponibilidad gratuita de la píldora se estaría “permitiendo” su uso sólo a quienes pueden pagar por ella. Probablemente nuestra amiga del asentamiento humano no pueda hacerlo y termine con un embarazo no deseado y, en algunos meses, caiga en manos de la partera. Quien puede pagarla no tendrá ese problema. Pero como las prohibiciones tienden a generar mercados negros, quizás algunos oportunistas vean la forma de atacar ese mercado de gente pobre y prepare “píldoras del día siguiente hechas en casa” a precios más accesibles que aquellas vendidas en farmacias, pero vaya usted a saber con qué contenidos. No parece ser la forma más justa de adoptar decisiones públicas.

¿Tiene sentido prohibir el aborto y el reparto gratuito de píldoras del día siguiente? Creo  que no. Por lo tanto, le pediría a las autoridades optar por un contundente “abort mission”

25 respuestas a ABORT MISSION: ¿Por qué carece de sentido prohibir el aborto?

  1. Raúl Alosilla dice:

    Interesante. Solía pensar que existe cierto paralelismo en los argumentos (pro y contra) de las discusiones de las drogas y las del aborto. Que si se prohíbe (drogas / aborto), la gente no dejará de hacerlo (drogarse, producir droga / o abortar) y más bien se generará un mercado negro (mafias / parteras), cuyas condiciones tenderán a ser subóptimas.
    Es cierto desde un punto de vista económico. Pero ninguna decisión de política pública puede sostenerse por sí misma sólo en el análisis económico. Requiere fundamentalmente una perspectiva ética.
    Y allí hay una gran diferencia entre los debates drogas / aborto. Para el tema de las drogas, los individuos tienen el derecho a meterse en el cuerpo lo que quieran y si se intoxican, es su problema. La libertad viene con responsabilidad, asumir las consecuencias de sus actos. Básicamente, drogarse no viola los derechos de terceras personas, y producir droga tampoco. Por tanto, las mafias creadas artificialmente por la legislación represiva son una AGRAVANTE a la intromisión del Estado en las decisiones individuales.

    El tema del aborto es diferente. Existe un ser humano biológicamente vivo de por medio. Por tanto, primero debemos centrarnos en la discusión ética antes que en las consecuencias económico-sociales. Imaginemos que alguien sostuviera que la prohibición de contratar sicarios está mal porque genera un mercado negro, ineficiente, etc. ¿Y? Contatar sicarios está mal porque fundamentalmente está orientado a acabar con la vida (derecho) de otros. Es cierto que la sola prohibición no implica que la gente cumplirá la norma, y que probablemente genere mercados negros. Pero dudo que alguien sostenga que estas consecuencias justifican la legalización (y posibilidad de una ejecución forzosa o pago de indemnizaciones) del contrato de sicariaje.

    Sobre la vitalida del no nacido, alguna vez, alguien me dijo que el no nacido podía estar biológicamente vivo pero social y culturalmente no era un ser humano. Mi contraejemplo sería que en la antiguedad muchos seres humanos no eran considerados tales por distintas razones (i.e. raza), e incluso las mujeres tuvieron q soportar mucho tiempo antes de que algunos de sus derechos les fueran reconocidos. Eso está mal, no? Eran seres humanos. Si el no nacido es un ser vivo, humano, entonces hablar de las consecuencias económicas de la prohibición del aborto está de más. Lo que es justo es justo y punto. La vida de este ser humano no puede ser descartada así nomás en base a las consecuencias económicas.

  2. Walo dice:

    Creo que esto comienza por el clásico dilema de definir la esfera pública de la privada en la sociedad. Sí códigos morales-religiosos de un grupo superceden en la práctica a la de los demás miembros entonces no nos encontramos en una sociedad laica ó secular. Muchos de sus miembros se sentirán “disenfranchised”, no representados y ello va contra la democracia. Porque las creencias o la moral de un grupo deberían intervenir en la decisión de una mujer, adolescente y en el peor de los caso de una niña? Los que se oponen al aborto ya le han puesto nombre y apellido a “un grupo de cromosomas” olvidándose por completo del futuro o la libertad de la tristemente embarazada. La decisión de abortar pasa por una reflexión donde son ellas las que justamente deciden lo que es más adecuado para sus circunstancias presentes. Lo de la píldora del día siguiente es un “no – brainer” y es aun más adecuado como alternativa para ellas.

    Lo demás respecto al mercado y los riesgos de una operación clandestina están bastante claros. Brindemos seguridad a nuestras amigas, hermanas, primas y en algunos casos parejas que opten por este procedimiento.

    Finalmente, abortaran las que lo consideren adecuado y se abstendrán aquellas que no lo encuentre adecuado por diversos motivos personales.

  3. Mario Zúñiga dice:

    El comentario de Raúl releva un buen punto. En el caso del aborto tenemos a un tercero perjudicado: el concebido (¿desde cuando?), por lo que deben ponerse en la balanza los costos y beneficios también para ese sujeto.

    Hay que tener cuidado con el argumento según el cual “quien desea abortar no deja de hacerlo porque se encuentre prohibido”. No estoy diciendo que lo hayas hecho Luca, pero alguien podría agarrarse de esto para decir que la poca efectividad de una prohibición es mérito suficiente para derogarla. Lo que hay que precisar, es que hay ciertas conductas que son difíciles de fiscalizar y una de éstas es el aborto, que puede ser realizado clandestinamente e incluso antes de que el embarazo se note. Esta es una gran diferencia con el ejemplo de los sicarios, planteado por Raúl.

    Estoy de acuerdo, eso sí, con Luca y Walo en que no debemos basar la elección de la regla legal en las creencias de un grupo determinado.

    • Raúl Alosilla dice:

      Ok. Hay algunos puntos en los que coincidimos. Entonces, vuestro argumento pro legalizacion del aborto consiste en que dicha conducta es difícil de fiscalizar?

      Sobre la imposición de creencias, aquí nadie ha hablado de religión ni de creencias. El hecho concreto es que hay vida (por más que algunos le llamen “grupo de cromosomas”; igual cada uno de nosotros podríamos ser definidos como un “grupo de células”) y que dicho ser viviente corresponde a un ser humano. ¿Es esto una creencia o una realidad biológica?

  4. Estimado Raúl,
    Muchas gracias por tu comentario. Se me adelantó Mario con el tema de los sicarios. En efecto, el argumento se refiere a que hay conductas que aunque una sociedad decida que son indeseables, son sumamente complicadas de fiscalizar y hacerlo puede terminar generando aún más problemas que no hacerlo. Me da la impresión de que eso sucede con el aborto. La actividad estatal contra el aborto sólo trae más problemas. Pienso que si la sociedad no desea abortos, debe buscar una manera más eficaz de evitarlos. ¿Cómo? Evitando embarazos no deseados a través de la educación. Nuestros esfuerzo, pienso, deberían estar más orientados a ello que a generar las condiciones por penalizar el aborto.
    Son relación al tema ético/moral, particularmente me parece tan importante que es la base de una eventual decisión personal ante la posibilidad de un aborto: no lo haría. Pero para regular o intervenir a través del Estado soy de la opinión que no pdoemos dejar de lado las demás aristas del problema.
    Gracias nuevamente por tu interesante comentario y esperamos seguirte viendo muy seguido por el blog.
    Un abrazo.

    • Raúl Alosilla dice:

      Tengo cierto recelo por la expresión “situaciones que la sociedad considere indeseable”. Dejas un campo demasiado abierto para el colectivismo y totalitarismo.
      El tema de fondo es de derechos. O uno tiene derecho a algo o no lo tiene. Allí sí no hay grises. Es cierto que la madre tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo (en principio, ya que en el Estado paternalista en el que vivimos todo puede suceder), pero al abortar está disponiendo de un derecho que no le corresponde disponer. No tiene derecho a matar al feto (o “conjunto de cromosomas”, o “conjunto de células”).
      Repito, no es un tema de creencias ni de religión. Si la vida empieza con la concepción y a partir de allí el ser vivo se desarrolla dentro del útero, luego fuera del útero, etc., decir que ese ser vivo es humano desde el nacimiento es arbitrario. ¿Bajo qué criterio?, ¿Por qué no podría ser que el ser humano tiene la calidad de tal desde que puede hablar, o desde que su cerebro está completamente formado, etc.? Decir que el ser humano es tal y tiene derechos desde el nacimiento es arbitrario.
      Finalmente, sobre el argumento de que algo ilegal deja de serlo por la dificultad en la fiscalización me parece poco convincente. Parece un mero argumento utilitarista.

  5. Estimado Walo,
    Gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo en parte de los que mencionas, pero lo que no podría suscribir (simplemente porque no tengo base científica -u otra- para hacerlo) es que el feto es un “grupo de cromosomas”. Es una discusión particularmente complicada y que creo aún no tiene una respuesta consensuada si quiera en la comunidad científica. No obstante ello, pienso que el análisis de la intervención estatal respecto del aborto puede prescindir de ese consenso debido a que los efectos negativos de dicha intervención siempre estarán presentes, a mi modesto entender.
    Un saludo y esperamos seguirte leyendo por acá.

  6. Walo dice:

    Luis,

    Tal vez no fui lo suficientemente claro… Definitivamente hay diferentes estados de gestación que marcan las diferentes circunstancias-posibilidades de realizar el procedimiento de aborto. Una cosa es un grupo de cromosomas de varias semanas o un par de meses y otra cosa muy diferente es un feto de más de 5 meses. Aun así hay circunstancias que pueden desembocar en decisiones difíciles como el aborto terapéutico (feto o no). Tal como dices, es un discusión que continua y como no todos tienen certeza al respecto no debería utilizarse como argumento para censurar o prohibir el aborto si o si. nada es blanco y negro.

    Otra cosa, particular es que la mayoría de personas opuestas al aborto son hombres. Porque será? Una posición bastante comodonas me parece.
    saludos,

    Walo

    Pd. Marito, está buen el blog y me permite expresarme en temas serios a las distancia.saludos desde Centroamérica por ahora…

  7. alfonso boulin dice:

    Luis Carlos querido. Me parece que el tema es más simple, o estas a favor o estas en contra del aborto, por lo cual no comprendo bien cual es el mensaje, porque si es como decis que no se puede evitar y como remedio debería legalizarse, no digamos que los abortos estan mál por una cuestion moral. Creo que hay que partir de una base en donde establezcamos que es lo que queremos, es decir, el aborto esta bien o mal. Si esta mál, cuales son las soluciones para que no se hagan más y a partir de allí buscar soluciones. No creo que se solucione legalizandolo, porque en realidad lo que se soluciona no es el problema del aborto, sino el problema de que muchas niñas mueren porque no son atendidas en condiciones salubles normales; Ese es un problema, pero no el que estamos discutiendo. Creo que el problema del aborto se soluciona mucho antes de que la mujer se haga el aborto o tome la pildora del dia despues, se soluciona con educación, enseñandoles a usar medios anticonceptivos que sean de facil y barato acceso y no que cojan como animalitos. Al fin y al cabo si es una cuestion de dinero, tampoco van a tener dinero para ir a un medico privado, y abortos realizados por el estado dudo en que sea posible y eficaz, por lo cual quedamos en lo mismo. Es un lindo tema, mandame mas cosas que tengas, igual es largo de discutir. Abrazo grande y como siempre, AGUANTE RIVER PLATE CARAJO.

  8. Hugo Gómez dice:

    Perspectiva ética: En el siglo XXI, salvo los casos de violación y de peligro de la vida de la madre, es completamente irresponsable (y, por tanto, reprochable) que una mujer, o una pareja, considere el aborto como una solución a un problema. Las personas tienen libertad, pero esa libertad supone responsabilidad. Existiendo anticonceptivos por doquier y baratos (incluyendo la polémica “píldora del día siguiente”) y, más importante aún, existiendo la posibilidad de decir que “no” a una tentación (la abstinencia significa valentía, madurez y responsabilidad), no hay justificación para el aborto. Salvo que el agresor te ponga una pistola en la cabeza (como pasa en una violación), el hombre/mujer responsable es consciente de las consecuencias de un acto sexual. El irresponsable es el que no puede controlar sus deseos. Por tanto, fuera de los casos de violación y donde está en peligro la vida de la muerte, no encuentro justificación alguna para el aborto.

    Perspectiva jurídica: Esta debería ser congruente con la perspectiva ética. El problema es que el mundo del derecho tiene que resolver problemas reales, y es ahí donde los casos de violación merecen una atención especial. Podemos abordarlos desde 2 soluciones:

    Solución sin hipocresía: El Estado defiende la vida humana. La vida humana comienza con la concepción (el zigoto). La mujer no quiere criar al niño fruto de la violación. Entonces el Estado (o la iglesia, si es que lo desea) tiene el deber de criar (léase adoptar) al niño. Evidentemente, no es que el niño “pertenezca al Estado”. Es sólo que el Estado (o la iglesia) se hace cargo de él hasta que logre entregarlo en adopción.

    Solución con hipocresía: El Estado defiende la vida humana. La vida humana comienza con la anidación (el derecho puede decir una cosa, y los científicos otra), o sea, cuando el embrión se implanta en el útero. Antes es un pre-embrión. Desde la fecundación hasta la anidación hay como 5 días (la actividad cerebral se inicia mucho después). Entonces, el derecho autoriza a las mujeres violadas a desprenderse del embrión antes de la anidación.
    La solución hipócrita, por cierto, permite que haya preservación de embriones en los laboratorios.

    Si el derecho dice que la vida humana empieza con la fecundación (asunto en el cual es mejor que los abogados sigan el consejo de los científicos), entonces las personas que conducen los laboratorios que tienen embriones congelados están cometiendo delitos cuando se deshacen de estos embriones.

    Saludos

  9. Walo dice:

    Estimado Hugo,

    El aborto es legal en muchos países desde hace décadas y en ningún de ellos, la medida se tira para atrás sino que cada ves son más los países que despenalizan ese procedimiento porque comprenden la problemática del embarazo no deseado en sus diversos matices. En Latinoamérica, los únicos en dar este paso han sido México y Uruguay. Actualmente, trabajo en Centroamérica en desarrollo económico rural y veo el enorme daño (económico, sanitario y de género) que han provocado entre otros el lobby de la iglesia católica. Ellos han logrado hace un par de años, que se penalice toda forma de aborto, aun el terapéutico (para salvar a la madre) y han logrado que se pongan barreras de acceso a medios anticonceptivos en Nicaragua. La iglesia católica logró esto comprometiendo-vendiendo su apoyo electoral al régimen sandinista. Nicaragua es el segundo país más pobre del hemisferio occidental (después de Haití) y de los más religiosos. Déjame decirte que a pesar de las medidas represivas, Nicaragua sigue teniendo más madres infantiles y adolescentes y más abortos cada día que pasa. Además, se observa una fuerte correlación directa entre el nivel de democratización de un país y la despenalización del aborto.

    El problema que veo tu planteamiento es tu conceptualización de persona y tu enfoque hacia la sexualidad (tentación o control de deseos). Científicamente, nadie ha concluido que en el momento que el semen ingresa al ovulo se tiene un una “persona” con nombre y apellido. Por otro lado, me disculparas pero pensar en la abstinencia y la alternativa de dar en adopción, tal como lo presentas, me parece ridículo e insensible. Finalmente, espero que en nuestro país, Perú, la opción legal ha este procedimiento algún día se deje abierta no solo por su consecuencia económica (objeto de este artículo) sino porque es real y necesario. Personas con conceptos morales-éticos como el tuyo probablemente no optarían por este procedimiento aunque me caben mis dudas llegando el momento. El mundo es gris no hay blanco y negro.

    Saludos,

    W

  10. Alan Pasco Arauco dice:

    El post me recuerda un capítulo del libro Freakonomics (Steven Levitt y Stephen Dubner), en el cual los autores legitiman una política legislativa pro aborto, alegando que precisamente la legalización del mismo fue la gran causa del descenso (notable) del índice de criminalidad en varios Estados de Norte América. El argumento de los citados autores es bastante simple: “El aborto fue útil para el descenso de la criminalidad. Por ello está bien dejar a las personas en la libertad de abortar, pues así obtenemos una mejor sociedad”. Esto, dicho de forma eufemística, se traduciría de la siguiente manera: “El homicidio de seres humanos imposibilitados de defenderse (concebidos) fue útil para evitar que sigan muriendo otras personas (que sí tienen capacidad de defensa, pues pueden correr, esconderse, etc). Por ello, está bien matar a unos con tal de evitar que mueran otros”.

    Me parece que tu análisis, Luis Carlos, es insuficiente, porque precisamente dejas de lado un punto fundamental en el tema del aborto: Desde cuando comienza la vida. Indistintamente de si optamos por la teoría de la concepción o la anidación, desde un momento determinado (sea concepción o anidación) ya hay un ser vivo, y por ello ya no hay ninguna diferencia entre matar a un concebido o a un niño de 10 años. Para decirlo coloquialmente, “vida es vida”, indistintamente de si se trata de la vida de un concebido o de un niño de 10 años o una señora de 40 o un anciano de 80.
    ¿Cuál sería la diferencia para legitimiar un homicidio en un caso y sancionarlo en otro? ¿acaso porque al concebido no lo vemos o no lo escuchamos, estamos legitimados para matarlo sin pudor alguno?
    Alguien podría alegar(como efectivamente lo hace Mario Zuñiga) que el caso del aborto es distinto, porque es demasiado complicado (“costoso”) fiscalizar y por ende sancionar a las mujeres que abortan. Estoy de acuerdo con que es complicadísimo fscalizar el aborto en todos los casos, pero una cosa es ser conscientes de esto, y otra totalmente distinta es que el estado, por su propia incapacidad, opte por saltar a la cera del frente y tome una postura manifiestamente abierta a favor der aborto.

    Es decor, una cosa es que seamos conscientes que el uso de vehículos automotores va a generar indefectiblemente muertes, y otra totalmente distinta es que el Estado, ante la imposibilidad de poder evitar todas estas muertes, opte por permitir que la gente maneje como le da la gana, a la velocidad que le da la gana, y con las copas de licor que le da la gana.
    ¿Acaso no es un costo tremendo para el estado el destinar a efectivos policiales para que todas las noches, en los distintos distritos de Lima, en las distintas carreteras de provincia, y en las distintas calles adyacentes a discotecas y bares, realicen operativos para detectar a los conductores ebrios o que conducen temerariamente?? ¿Por qué acá no se emplea el argumento de que “es muy costoso” (en realidad el argumento parece ser: “mucha chammba”), a diferencia de lo que sucede con el caso de la fiscalización y represión de prácticas abortivas?

    Me parece que el argumento siempre es el mismo: Como no lo veo, como no escucho sus gritos de dolor, como no se puede defender, entonces no hay problema. Este es un discurso similar al de la gente capitalina que en los inicios de los 90 se mostraba indiferente ante los ataques senderistas en provincia, y recién una vez que estos llegaron a la capital, nos dimos cuenta que la cosa iba en serio. Es decir, mientras no sea yo, entonces no hay problema.
    Quizás “gracias” a personas que legitiman el aborto, muchos de nosotros no habríamos tenido la suerte de nacer. Pero claro, como ya estamos vivos, como ya la libramos…optamos por un slogan que pega bastante: a abortar abortar abortar, que el mundo se va acabar.

    Eso es un tanto injusto no?? pero bueno…eficiente al fin y al cabo!!

    Saludos,

    • Mario Zúñiga dice:

      Estimado Alan, gracias por el comentario y por tomarte el tiempo de leernos. Me imagino que Luis Carlos te contestará pero me permito contestarte un sólo punto. Al menos yo en mi respuesta (y creo que tampoco Luis Carlos en el post) abogamos por un Estado que “tome una postura manifiestamente abierta a favor del aborto”. Una cosa es despenalizar una determinada conducta y otra muy distinta promoverla.

      No estamos a favor de que se aborte, creo que eso queda claro. La idea es evitar los embarazos no deseados a través de adecuadas políticas educativas y de salud y evitar que se produzcan abortos. Pero tampoco debe criminalizarse una conducta que: i) no disminuye significativamente ante la prohibición legal; y, ii) es muy difícil de detectar ya que puede realizarse de manera privada (una mujer puede abortar con ayuda de una persona o incluso sola, en un cuarto cualquiera).

      Soy consciente de que los argumentos de costos pueden sonar un poco fríos e insensibles, pero querramos o no el costo de aplicación de una norma sí importa. Eso no quiere decir que si la fiscalización de determinada conducta es costosa, bastaría ese sólo argumento para derogar la prohibición/sanción de esa conducta. Pero sí hay que poner los costos en la balanza y ver si vale la pena asumirlos. He escuchado de colegas abogados argumentos del tipo “cuando se trata de la vida el costo no importa” o “cuando se trata de derechos fundamentales el costo no importa”. No estoy de acuerdo. Que el Estado utilice sus (escasos) recursos en fiscalizar una conducta que de todos modos no podrá evitar es imperdonable, allí donde esos recursos se podrían emplear para satisfacer otras necesidades (muchas de ellas vitales) de la sociedad.

      Saludos,

      Mario

  11. Luis Carlos dice:

    Alfonso: De acuerdo en que el tema pasa por evitar los embarazos no deseados y ellos sólo es viable a través de la educación. Sin embargo, y sin dejar de reconocer que hacia el tema educativo deben ir nuestros principales esfuerzos, sí me parece importante enfrentar el problema que viene cuando lo educativo no evita el emabrazo no deseado y ahí es que pienso que la penalización es perniciosa.

    Hugo: Debo reconocer que tus valores morales (que creo comparto en parte en el tema del aborto) te lleven a dejar de lado el análisis económico y de impacto normativo a que nos tienes acostumbrados al analizar la intervención del Estado.

    Walo: Muchas gracias por compartir tu experiencia centroamericana con nosotros. Nos ilustra mucho sobre cómo la intervención de la iglesia en el diseño de políticas públicas puede terminar jugando en contra, precisamente, de quienes más apoyados por ella deberían estar: los pobres.

    Un abarzo a todos y esperamos seguirlos leyendo por acá.

  12. Alan Pasco Arauco dice:

    Estimado Mario, recuerdo cuando en tus clases de AED que dictaste en OSIPTEL, nos dijiste precisamente esto que ahora mencionas: el precio siempre es importante. Particularmente comparto la postura de quienes (como ´también comentaste aquella vez) sostienen lo contrario: “cuando se trata de derechos fundamentales, el precio no importa”. Me parece que es una cuestión de perspectiva e ideología sobre la cual jamás se pondrán de acuerdo constitucionalistas y iuseconomistas.
    Por otro lado, me da la impresión que Luis Carlos sí plantea la idea de un Estado que tome una postura abierta a favor del aborto. En el sexto párrafo del post se pregunta: “¿cual sería la situación de estar legalizado el aborto?” A continuación narra todos los beneficios que eso acarrearía (desde la creación de un mercado formal) y finalmente concluye con una frase contundente: “¿Entonces, por qué lo prohibimos?. Creo que su postura está bastante clara, y por ello el sentido de mi comentario.

    Por otro lado, señalas que “no debe criminalizarse una conducta que no disminuye significativamente ante la prohibición legal”. Yo creo que el tema es más complejo y da para dos soluciones: Cuando una conducta no disminuye significativamente ante la prohibición legal, se pueden hacer dos cosas: a) se vuelven más rigurosos y exigentes los sistemas de fiscalización y coacción, a efectos de que las personas acaten la prohibición legal; b) se deja se sancionar la conducta y la misma pasa a estar permitida.

    En el caso del aborto, tú optas por la postura b). Ahora ..los índices de abuso contra libertad sexual no disminuyen por más que las penas son altísimas y por más que existe una gran fiscalización y persecusión de esta clase de delitos. Se trata claramente de una práctica que no disminuye por más de que exista prohibición legal. Entonces te pregunto: ¿Qué debemos hacer? ¿Legalizar las violaciones sexuales (postura b) o formar conciencia para que nuestros jueces sancionen de forma efectiva y encierren a las personas que cometen esta clase de delitos (postura a)?

    Imagino que optarás por la postura a). Pero ¿por qué en el caso del aborto optas por la postura contraria? Ahh..cierto…por los altos costos que existen en el caso del aborto. Pero…¿Qué acaso en el caso de las violaciones sexuales no hay también un costo de por medio que debe asumir el Estado cada vez que persigue esta clase de delitos?, ¿por qué en un caso el costo sí importa y en el otro no? ¿qué acaso en ambos casos no estamos frente a la tutela de derechos fundamentales? La razón para la distinción me parece que sigue siendo la misma que ya señalé: como al concebido no lo vemos, no lo escuchamos, entonces está bien atentar contra su vida…distinto el caso de las personas que pueden acudir a una comisaría y denunciar un hecho.

    Finalmente, dices que es mejor que el Estado destine sus escasos recursos para otras necesidades vitales de la sociedad. ¿Qué cosa puede ser más vital que garantizan el derecho a la vida??

    Saludos,

    • Mario Zúñiga dice:

      Interesantes puntos Alan. Te respondo uno por uno:

      1) La diferencia entre el aborto y las violaciones sexuales (por cuya despenalización obviamente no abogaría) es que en este último caso la probabilidad de detección es mayor, porque la víctima normalmente está en capacidad de colaborar en la detección de la conducta. Igual debo hacer énfasis, para no parecer “pro-abortista: no es lo mismo despenalizar una conducta que fomentarla”.

      2) ¿Qué puede ser más vital que garantizar el derecho a la vida? Puesto así, suena irrefutable. Pero si hacemos un análisis más detallado, podemos notar que no se trata de poner en la balanza la vida versus otros valores/beneficios. Pero sí, por ejemplo, salud versus alimentación, ambos vitales. Pero incluso, yendo un poco más allá, podemos poner en la balanza salud versus educación, placeres u otros, por los que individuos o incluso sociedades pueden optar. Puedes profundizar el argumento en el artículo de Bullard “Deshojando Margaritas” en la Ius et Veritas No. 14.

      3) Respecto al tema de las ideologías que mencionas. Creo que el análisis costo-beneficio es un tema de metodología más que de ideología. Lo que pasa es que está identificado con ideas liberales, pero hay académicos como Cass Sunstein por ejemplo que no son tan liberales en lo económico e igual abogan por dicha metodología.

      Una vez más, gracias por compartir tus ideas.

      Saludos,

      Mario

    • Walo dice:

      Alvaro: El aborto es una medida correctiva y su despenalización no significa su promoción. Hay que ser muy obtuso para pensar que la gente aborta porque le gusta o porque simplemente se puede. Por supuesto, lo primero es prevenir estas situaciones no solo por su complejidad fisiológica y emocional sino por el costo económico que significan. Se debe dar educación sexual “de manera objetiva” a nuestros hijos e hijas y tener a disponibilidad medios anticonceptivos.

      Por otro lado, tu razonamiento de que “vida es vida” simplifica convenientemente un tema bastante complejo. Naturalmente, no es lo mismo un embrión de segundos, minutos, horas, días o varias semanas que una mujer que está embarazada por error o forzadamente, Es falaz transferir la cualidad de persona de un niño, niña, mujer u hombre a un embrión. También, es incorrecto manipular emociones respecto al aborto para demostrar su invalidez. Basarse en creencias para demostrar la validez o invalides de una premisa también es falaz.

      Por otro lado, las razones que expones para comparar el aborto y las violaciones no están bien relacionadas. En el Perú una cosa es la ley y otra muy diferente es su fiscalización, sobretodo cuando se trata de crímenes tan serios pero que sufren tanto prejuicio como las violaciones.

      Luis Carlos: Gracias! La realidad de las comunidades rurales tanto en Centroamérica como en Perú, es muy sufrida, compleja y llena de intervencionismo paternalista.

      Saludos,

      W

  13. Estimado Alan,

    Muchas gracias por seguir alimentando el debate. Mario ya respondió algunos puntos de forma en la que yo estoy de acuerdo, por cual simplemente suscribo lo dicho por él. Pero agrego pequeñas anotciones.

    – El artículo no es “pro-aborto” sino “anti-penalización”, que es muy distinto. Hay una serie de conductas que como sociedad esperamos se realicen pero cuya no concreción está despenalizada. Vamos a un ejemplo un tanto nimio pero gráfico: la sociedad desea individuos con educación, pero no sanciona a quienes no lo logren. No queire decir que seamos pro-ignorancia, pero sí que cosndeiramos mejor buscar individuos más educados a través de otros mecanismo disitntos a penalizar al que no se educa. Ese es mi plantemaiento, no penalicemos el aborto, que ello sólo trae más problemas. Ataquemos la raíz, que son los emebarazos no deseados, y ello se hace a través de la educación.

    – El costo sí importa y negarlo suele ser muy irresponsable en quienes se dicen defender derechos fundamentales. Por ejemplo, una vez escuché a un peridoista sostener que el seguro social debería cubrir, inclusive, el transplante de hígado que un efermo asegurado necesitaba que se realizara en Houston, porque cuando se trata de la vida, hay que agotar hasta el último recurso. El periodista, sin embargo, perdía de vista el hecho que su postura atentaba contra el derecho a la vida de otros cientos (o miles) de enfermos que podrían salvar sus vidas con esos recursos usados en uno sólo de ellos. Esto es una especie de “tragic choice”. Si tienes pocos recursos, utilízalos de la mejor manera, es mejor salvar a 100 enfermos que sólo hacerlo con uno.

    Saludos,

    Luis Carlos

  14. Alan Pasco Arauco dice:

    Estimados Mario y Luis Carlos, aprovecharé que sus comentarios van en el mismo sentido, para poder emitir mis apreciaciones sobre el tema (prometo no molestar más con este tema):
    1. Completamente de acuerdo con que la educación es fundamental para abordar el tema del aborto de manera idónea. La base de todo es brindar adecuada educación sexual, planificación familiar, información sobre métodos anticonceptivos, etc. Pero no basta con ello, también es necesario fiscalizar y coaccionar cuando la educación no cala en la gente. POr ejemplo, es necesario educar a la gente para que no maneje en estado de ebriedad, pero si a pesar de la educación impartida, lo hacen, entonces hay que sancionarlos. Educación y coacción no me parecen dos cosas incompatibles.
    2. Esta distinción entre “pro aborto” y “anti penalización”, la verdad me parece un juego de palabras. Decir que una cosa es promover la despenalizacion y otro caso distinta, es estar a favor del aborto, es un tanto ingenuo. Las personas respondemos a incentivos y desincentivos. Nuestras conductas (más que resultado de un análisis costo beneficio) son producto de influencias externas e incentivos que encontramos en el camino. Precisamente las normas juridicas, al diseñar esquemas de conducta, son un perfecto incentivo que determinan de qué forma se conduce la gente. Si se despenaliza el aborto, se crearía (como uds bien han señalado) un mercado legal de abortos; es decir, ofertas de abortos para todos los tipos, a todos los precios, con todas las comodidades, y para todos los gustos. Decirle a la gente “puedes abortar, está permitido”, es darle incentivos para que lo hagan, más aún en nuestro país, donde un gran porcentaje de personas no cuenta con la educación adecuada y por ello terminan con embarazos no deseados.
    En síntesis, legalizar el aborto es incentivarlo, pues al crearse un mercado legal, habría oferta de práctivas abortivas, y toda oferta, como es obvio, se publicita para que pueda ser “consumida”. Imagínense a clinicas compitiendo en el mercado por ofrecer las mejores condiciones para abortos, los mejores precios, los mejores incentivos. Si esto no es fomentar el aborto….entonces no sé qué nombre podemos darle.
    3. Sobre lo que señala Mario, “más que ideologías, se trata de metodologías”, tengo mis serias dudas al respecto. El AED es una corriente netamente ideologizada (lo cual no está mal, siempre detrás de todo discurso jurídico yace una ideología de por medio; o como bien decía Duncan Kennedy, la controversia política forma parte del razonamiento jurídico), el problema está cuando se trata de tapar el sol con un dedo y se pretede hacernos creer que determinado pensamiento es neutral, que no tiene una ideología que lo sustente.

    Bueno al margen del debate, la verdad los felicito por el blog, esta muy interesante, los temas que tocan siempre generan polémica y de ello uno siempre aprende. A ver si se animan a escribir sobre esta decisión del gobiero de prohibir la venta de pastillas para adelgazar…tengo algunas preguntas que me saltan a la mente..¿el razonamiento para el caso de la prohibicion de estas pastillas, debe ser el mismo que se aplica para el caso de las drogas y los productos basura? ¿siempre hay que dejar que las personas elijan? ¿el Estado no tiene un rol tuitivo a favor de los ciudadanos? ¿en algunos casos no está bien (en pro de la salud) que el Estado tome decisiones en nombre de las personas?
    Ojalá se animen,

    Saludos,

    Alan.

  15. Walo dice:

    Alan: No es razonable reducir al aborto a la misma calidad de producto que un plátano o un par de calzoncillos. Ese no ha sido el propósito de esta entrada de blog. No hay en el mundo entero un solo “mercado de aborto” con las características o la potencialidad que describes en ningún país donde el procedimiento es legal. Una sociedad tendría que ser bastante enferma desde la medula para llegar al escenario que describes y en ese caso el aborto tal vez no sería el mayor de sus problemas. No creo que mi país es así. Realmente, te puedes imaginar a hospitales, clínicas y médicos haciendo una campaña de marketing o entregando panfletos en Wong para vender servicios abortivos? Por supuesto que no… porque es ridículo. Quizás no estés informado pero el aborto es seriamente regulado por las entidades gubernamentales a cargo del sistema de salud en cada uno de los países donde es legal. Desde el punto de vista médico, se considera una medida de emergencia que permite a las mujeres decidir sobre su futuro cuando se enfrentan a situaciones difíciles, trágicas y traumáticas. No es una decisión que se toma a la ligera fisiológica ni emocionalmente.

    Desde el punto de vista económico, es mucho más caro un aborto que un condón o una píldora, para el sistema de salud de cualquier país o para el asegurado. También, es más seguro hacer un aborto formal que uno clandestino y el último tiene un costo social y económico muchísimo mayor. No pues… despenalizarlo o legalizarlo no es fomentarlo.

    Gracias a oportunidades profesionales en varios países, puedo decir que no soy ignorante respecto a la problemática de la pobreza y creo que cuando se tratan temas como el aborto, miramientos religiosos o valores morales particulares pueden restar objetividad y limitar la resolución de problemas. También, soy padre de 2 niños y no me considero insensible a la problemática familiar alrededor del aborto. Considerando todo lo anterior sí estoy de acuerdo con la despenalización del aborto.

    Saludos,

    Walter

    Pd. Última entrada porque no tengo nada nuevo que agregar.

  16. Mario Zúñiga dice:

    Estimado Alan,

    No es molestia, al contrario! La discrepancia es bienvenida y nos da oportunidad de ser más claros en muchos casos.

    Anotamos la sugerencia de entrada, el tema es interesante… vamos a ver quien del equipo se anima.

    Saludos,

    Mario

  17. chiga dice:

    Mario:
    tú dices que la probabilidad de detección de una violación es mayor que la probabilidad de detectar un aborto, porque la víctima puede colaborar con la investigación del delito. No me parece evidente esta afirmación.
    1) Hasta donde he escuchado y leído en los periódicos, la mayoría de las víctimas de violación no denuncian esa situación. Son muy pocas las mujeres las que denuncian esa situación y casi ningún hombre denuncia ese tipo de vejaciones. ¿Eso justificaría que no se investigue?. Como es tan difícil descubrir ese tipo de delitos (peor en el caso de hombres), ¿los despenalizarías?
    2) Los abortos son actos, por lo general, realizados entre dos o más personas, además de la mujer y su familia, a diferencia de la violación que es realizado, generalmente, sólo por una persona. En atención al número de participantes y al nivel de preparación que necesitas, no sé por qué afrimas que el aborto es más difícil de detectar que la violación. En todo caso, no has proporcionado ningún tipo de evidencia que respalde tu afirmación de que “la violación es más fácil de detectar que el aborto”. Desde un punto de vista lógico, no veo por qué tu afirmación sea verdadera. En todo caso, debido a que tu afirmación puede ser objeto de prueba, deberíamos buscar la evidencia, sino ambos estamos especulando.
    Incluso te pondría el ejemplo de los asesinos sofisticados tipo asesinos de de altas autoridades, terroristas tipo de Al Qaeda o grupos criminales como los zetas de méxico. Atrapar a ese tipo de personas es sumamente difícil, te diría que incluso más difícil y más costoso que atrapar a un grupo de abortistas, por eso ¿dejarías de perseguirlos? Algunos en México proponen eso. Que el Estado de México debería de dejar de perseguir a los Zetas y los cárteles de la droga. Ese argumento también se utilizó en el caso de Pablo Escobar cuando se pensó que era imposible acabar con el cártel de Medellin.
    3) otro punto importante es cómo analizar los costos. En función a que vas a comparar. Eso no me queda claro del razonamiento de Luis Carlos. Con costos puede estar diciendo dos cosas: (i) que la vida del feto no justifica que se invierta dinero en su protección. Esto es un análisis sólo sobre si el beneficio recibido (evitar que maten a los fetos) justifica la inversión realizada (los costos administrativos y sobre la mujer). Y, la única de forma de analizar esto es un juicio ético o moral. Y aquí estoy con la posición de Hugo y Raúl.
    (ii) si analizas los costos de manera relativa, esto es, que el dinero podría ser mejor invertido en otras cosas, Luis Carlos no ha dado ningún tipo de argumentos de que la protección del feto es lo menos importante en la sociedad. Por ejemplo, alguien te podría decir que podríamos dejar de gastar en el tren eléctrico, o en el proyecto de olmos (que son proyectos según los economistas que no se justifican de ninguna manera desde un punto de rentabilidad social), y esos cientos de millones de dólares destinarlos a la protección del feto. Para eso, Luis Carlos debió realizar, me parece, un análisis más integral, creo que a eso le llaman análisis de equilibrio general, cosa que no se ve en su análisis.
    En todo caso, la decisión de dónde poner un dolar es una decisión ética o moral, no económica. Esto último lo dicen los mismos economistas. Ver keneth Arrow, Amartya sen, ambos premios nobel de economía, etc.
    Tengo otros puntos en los cuales discrepo con ustedes, pero ya es muy largo el comentario,
    y no quiero aburrirlos,
    un abrazo,
    César

  18. Hugo Gómez dice:

    Estimados:

    Los que me conocen saben que siempre abogo por la libertad. De ahí que, por ejemplo, no estoy en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo (en tanto adultos, es asunto de ellos). También creo que los adultos tienen libertad para fumar todo lo que quieran, siempre que no afecten a terceros. El problema del aborto es que significa, precisamente, una afectación a un tercero, a un tercero inocente que no puede defenderse.

    Que en otros países sea legal el aborto no significada nada. En otros países la actividad de lo notarios no se rige por la oferta y demanda, sino por un arancel (fijación administrativa de precios), lo que es una tontería. En la mayoría de países la comercialización de drogas está prohibida, y muchos intelectuales dudan que este esquema sea mejor que el de la legalización. Un riguroso análisis costo beneficio podría decirnos que la mayoría de países están equivocados. De modo que el referente a “otros países” no justifica implantar una política pro aborto en el país.

    Como ya lo dije, fuera del tema de las violaciones y los casos en los que se pone en riesgo la vida de la madre, que son situaciones que merecen un trato especial, no encuento justificación alguna para el aborto. No es posible permitir que un par de irresponsables decidan el destino de una vida humana.

    Hoy en día, hay que ser bastante negligente para originar un embarazo no deseado. Pensemos en 2 personas que quieren tener sexo. Para empezar, a su disposición hay preservativos y anticonceptivos baratos (y hasta gratuitos) por doquier. Basta ir a una farmacia o a una posta médica. Pero además, hoy todo el mundo está informado sobre modalidades de coito distintas a la vaginal, juguetes, etc. De modo que no hay pretexto para concebir a un hijo que no se desea.

    Que ese par de irresponsables, habiendo tenido una diversidad de oportunidades para tener placer sin llegar a concebir, luego piensen alegremente en el aborto, me parece negligente y, por tanto, sancionable (están matando a un ser humano).

    Y si el Estado está fracasando en su rol punitivo, pues habrá que ser más agresivos. El día que vayan a prisión esos irresponsables, sus amigos aprenderán a ponerse un condón.

    Saludos

    fijado, o por el Estado, o por los mis

  19. Luis Carlos dice:

    @César: Yo sí concuerdo con Mario en que el aborto es más difícil de detectar que una violación, más allá de que muchas violaciones queden impunes por distintas razones. En el aborto, la víctima nunca denunciará y los implicados no tienen incentivo alguno para hacerlo. En la violación siempre tendrás la posibilidad de esperar una denuncia de la víctima.
    Con relación a los costos, mi referencia iba básicamente a cuestionar las afirmaciones cercanas a “cuando hay una vida de por medio, se debe invertir todo lo que esté al alcance por salvarla”. Discrepo de ello porque en muchas ocasiones, podrías estar dejando de salvar 100 vidas por salvar una sola.

    @Hugo: De acuerdo que el tratamiento internacional no es un necesario referente siempre, pero me da la impresión de que ningún miembro de Decomunsentido ha sostenido eso, sino que más bien lo esbozó algún lector.
    Estoy de acuerdo contigo también en que en que en muchos casos el embarazo no deseado es irresponsabilidad, pero tampoco es casual que se dé en los estratos más bajos de la sociedad, lo que nos hace pensar que algo de falta de orientación, educación y cultura hay también detrás. No basta que la gente sepa que un preservativo previene el embarazo.
    Y para cerrar, en lo que sí discrepo contigo es que haya forma eficiente, viable, razonable en cuanto inversión de recursos, de perseguir y sancionar el aborto. No parece haber sido logrado en ninguna parte del mundo.

    Finalmente, cierro la idea central del artículo. Inclusive asumiendo (como por ejemplo, personalmente creo) que hay vida en el feto. ¿Hay algo positivo en penalizar el aborto? ¿Qué logramos? Me da la impresión de que sólo logramos que la sociedad esté peor de lo que estaría si el Estado no interviniera para eso, y que mas bien debería abocarse a evitar los embarazos no deseados.

    Saludos,

    Luis Carlos

  20. Fernando Caceres Freyre dice:

    He leído todos los comentarios… y acá les paso mi análisis de pros y contras:
    Los pros
    – Ninguna mujer se levanta un día y piensa “hoy me siento con ganas de abortar”. Las personas no son estúpidas, por eso no creo que legalizar equivalga a promover.
    – Regular el aborto garantizaría prácticas más seguras a quien decide hacerlo.
    – La probabilidad de detectar un aborto creo es baja y, por tanto, los esfuerzos del Estado por reducir estas prácticas probablemente no reduzcan la tasa de abortos.
    Los contra
    – La base de nuestro sistema de organización social –económico y político- es la libertad individual… y el Estado tiene la función de procurar que ninguna persona afecte la libertad de otra.
    – Hay una gran diferencia entre “permitir y regular” las drogas, la prostitución, y el juego y hacer lo mismo con el aborto: en este último caso hay otra libertad de por medio.
    – A menos que estemos ante un embarazo por violación, donde la mujer no tuvo la opción de elegir, en los demás casos los padres pudieron elegir tener o no relaciones (los métodos anticonceptivos nunca son 100% seguros).
    – Si permitimos que sea la madre quien decida el destino del feto, también tendríamos que permitir que una madre pueda asesinar a su hijo recién nacido en caso considere que no podrá darle una vida adecuada. En este caso la probabilidad de detección también es baja, pero no lo permitimos porque –tenga o no razón la madre en su evaluación- nadie puede tener asignado el derecho de afectar la base de toda nuestra organización social: la libertad individual.
    – En base a consideraciones probabilísticas, podemos asignar más o menos recursos a perseguir conductas prohibidas. Por ello, estoy de acuerdo en que no tendría sentido poner un policía en cada esquina para evitar los abortos ni tampoco para evitar que las madres asesinen a sus hijos.
    – Lo que sí debería hacer el Estado, sobre todo en un país con 36% de pobreza, es promover -mediante incentivos tributarios- la construcción de casas de adopciones para que se coloquen niños en adopción cobrando -por supuesto- por ello. Y, en caso no surja una oferta de este tipo, ofrecer subsidiariamente este servicio como parte de una política destinada a evitar los abortos y a procurar un futuro más alentador para esos niños.
    En conclusión, me inclino por no legalizar el aborto, salvo en casos como violación, por generar una campaña educativa de prevención de embarazos no deseados, y por promover la oferta privada de adopciones o subsidiariamente por una oferta del propio Estado.
    Nota: Prefiero no dar mi opinión en base a consideraciones morales, porque es tan subjetiva que difícilmente nos ayudará a consensuar reglas de convivencia social.

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